En ediciones anteriores hemos expuesto la necesidad de tomar conciencia, autoridades y vecinos, cada cual en su zona de responsabilidad -política y social- del estado de la Ciudad.
Lo que importa es que no se advierte un punto de inflexión en el tema del mantenimiento urbano.
No importa si es a la entrada de la Ciudad , en donde puede apreciarse una planta de “palan palan” creciendo ostentosamente en una grieta del cantero central que divide los dos carriles de Av. Lavalle; o una rama sostenida -solidariamente- por un ficus (desde hace un año dicen los vecinos), en Avellaneda y Rivadavia, hasta un cantero roto ahí nomás. Esto último a escasos 100 metros del Palacio Municipal.
O las numerosas pilas de basura en la Plaza de Villa Fox, que se elevan presumiento ocupar el lugar de un monumento recordatorio a la empresa ENTRE!
En una vereda y una avenida (Rivadavia o Lavalle) por la que necesariamente entran a Zárate y circulan empleados municipales, subsecretarios, secretarios, asesores, directores, etc. etc quienes “en su diario trajín” (al decir de la canción de Pedro y Pablo”) miran sin ver lo que los vecinos padecen.
Debemos sumar a la lista, el estado del Parque Urbano. Su laguna sin mantenimiento. Luminarias quemadas y faltantes.
En fin, omisiones públicas que en primavera tienen una mayor relevancia.
Esto sobre todo teniendo en cuenta las abultadas sumas presupuestadas para mantenimiento de “espacios verdes”.











