Una posible alianza entre La Libertad Avanza y el Pro a nivel nacional tiene sin cuidado al Pro local. Dos de sus representantes más renombrados y que son parte del oficialismo local, el Intendente Marcelo Matzkin y el presidente del Concejo Deliberante, Walter Unrein, han coincidido en que no están preocupados por el entramado político que bajará desde Nación hacia las comunas sino de la gestión diaria para la ciudad.
En este sentido, y metiéndose más en la política, el presidente del Concejo Deliberante, Walter Unrein, ratificó lo comentado por el intendente Matzkin, las alianzas locales son “sagradas”.
“Nosotros llegamos a la intendencia mediante acuerdos con partidos políticos locales. Por lo tanto las mantendremos y seguiremos con estos acuerdos. Y luego veremos qué sucederá a nivel nacional. Somos partidarios, por otro lado, que la alianza sea aún más grande y seguiremos construyendo desde el diálogo y el consenso”, expresó el presidente del Concejo Deliberante, Walter Unrein.
En su conferencia de prensa del pasado martes, el intendente Matzkin confirmó que “mientras mi partido coincida con mi ideología, no desarmaré nunca las alianzas locales”. Algo similar a lo manifestado por Unrein.
Los partidos aliados del oficialismo local hoy son la Unión Cívica Radical a nivel general. De este partido centenario ha integrado funcionarios al Ejecutivo y concejales que votan en el recinto del HCD, con el propio oficialismo.

A nivel nacional y provincial
Mientras esta es la opinión a nivel local, la decisión de Diego Valenzuela –intendente de Tres de Febrero- de sumarse a las filas de La Libertad Avanza, el partido del Presidente Milei y dejar de pertenecer al PRO, no puede sorprender a nadie.
Es la derivación de la lamentable crisis en la que ingresó el partido creado por Macri luego de la interna que enfrentaron a Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Macri, en aquel momento, dejó entrever su preferencia por Patricia Bullrich y el desarrollo de esa pelea política sumió a ese partido nuevo, creado después de la restauración democrática, en un lugar incómodo para los dirigentes -que no saben si quedándose van a perder territorio-; para los votantes que simpatizaban con el ex presidente -para quienes fue tibio en sus decisiones- y también hay que decirlo, para otros partidos, como el sector de la UCR que pactó con el PRO y que estaban cómodos con esa aliana. Hoy, entonces, nadie, ni los dirigentes ni los votantes ni la UCR saben hacia donde se dirige el barco PRO.
Los dirigentes son los más preocupados. Los votantes y los otros partidos, un poco menos.
Según los principales sondeos de opinión y lo que se escucha en la calle, el apoyo al presidente Milei sería mayoritario. En ese sentido la demorada decisión del PRO de qué hacer, puede transformar a sus integrantes en una cantera de dirigentes que su sumen a La Libertad Avanza en forma inorgánica, es decir fuera de toda decisión tomada institucionalmente por el partido. Macri mientras tanto espera una señal presidencial para unirse y reservarse algo de poder, lo que no pudo lograr desde el comienzo de las reuniones con Milei. Cuando “se disputa poder no somos buenos”, diría un encumbrado miembro de la toma de decisiones local, que no es zarateño. Y la mejor muestra de que no son buenos es que La Libertad Avanza pugna por el bastión PRO que siempre fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La gestión de Jorge no enamora y ante cada medida de “independencia”, por ejemplo desdoblar las elecciones, la hermana del presidente hace valer su poder en la legislatura para marcar territorio proponiendo con sus legisladores proyectos audaces que amenazan la estructura del PRO.
En la provincia la indefinición ya tuvo, dijimos al principio, el primer resultado: Valenzuela tomó la iniciativa de pasar a La Libertad Avanza. Qué pasará con Montenegro, intendente de Mar del Plata. Esta última ciudad, junto con Bahía Blanca, Junin y San Nicolas, son las del interior que más están bajo la lupa por la importancia estratégica que mantienen y si se quiere, porque ayudan a compensar los votos del conurbano.
Los Passaglia (hijos) son fruto de una genética familiar que supo pasar del peronismo a la UNION PRO (Macri, De Narváez, Solá) en el 2009 y de ahí a apoyar abiertamente a María Eugenia Vidal: donde el padre fue funcionario provincial y los hijos cuidaron el distrito, en el territorio y en la legislatura.
La fidelidad no existe en política, donde se manejan otros conceptos. Ni siquiera la tan mentada lealtad tiene en el 2025 el sentido que supo tener.
Hoy la supervivencia es lo que manda. Y luego de la decisión de Valenzuela, y de lo que hagan los Macri, Bullrich, Ritondo, Santilli, Montenegro y Passaglia se podrá ver qué repercusiones tendrán las mismas en nuestro distrito. Más allá de las declaraciones “políticamente correctas” de Matzkin y Unrein, aquí pasará lo mismo que allá.










