Nelson Di Bello: el hombre que ayudó a Zárate a crecer hacia el cielo
Nelson Di Bello tiene, hoy, 95 años. Sí, noventa y cinco. Y casi todos, trabajados. Porque Nelson arrancó a los 14 años, cuando muchos todavía están aprendiendo a vivir. Él ya se había aferrado a la herramienta que lo iba a acompañar toda la vida: su regla de cálculo, un lápiz, una goma, una hoja canson.
En los primeros tiempos -mucho antes del CAD y de las computadoras- Nelson dirigió la construcción del primer edificio de propiedad horizontal de Zárate. Con un lápiz bien afilado y una goma que no descansaba, trazaba líneas que se convertirían en hogares. Más de 60 años pasaron desde entonces, pero su trazo sigue firme.
No lo hizo solo. Supo rodearse bien. Se asoció con el Arquitecto Raúl Enrique Castagnino, Profesor Emérito de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, y juntos fueron artífices de un cambio de época. Le dieron forma a más de veinte edificios “Arteza” en Zárate y Campana. Y además, a otras viviendas multifamiliares. Con visión, trabajo y mucha pasión, ayudaron a que nuestra ciudad empezara a crecer hacia el cielo en un inicio que no se detuvo: tanto la Ciudad como Nelson, siguieron creciendo -una- y trabajando, Nelson..
Hoy, a sus 95 años, sigue empuñando su lápiz y su goma. No es muy amigo de la computadora, es cierto. Pero lo suyo no pasa de moda. Y también empuña su bastón, con el que —cada día— llega hasta su escritorio en la esquina de San Martín e Independencia, en Di Bello Propiedades.
Ahí está. Sentado en su lugar de siempre, con su vieja mesa de dibujo y sus planos a tiro, listo para conversar con quien se acerque, siempre con una anécdota a mano y una mirada que mezcla ternura, paciencia y sabiduría. Responde con precisión cualquier tipo de consulta de su especialidad. Y sin quitar la mirada a su interlocutor, se da vuelta al mueble que tiene detrás y de una carpeta obtiene los datos de la variación del precio del metro cuadrado en la Ciudad, desde el tiempo que se le pida. Datos, por supuesto, escritos en una letra de perfecta caligrafía, en papel cuadriculado…..como corresponde y en lápiz negro Faber Castell. Mejor y más rápido que cualquier planilla excel.
A sus 95 años, es un hombre de consulta, un “consultor”, tarea que desempeñó en sus últimos años. Por el gran conocimiento acumulado, su opinión es indiscutible a la hora de saber tiempos de obras, conveniencia de emprenderlas, personal a destinar, rubros, precios.
Su impronta, de honestidad y eficacia, se trasladó a la reconocida empresa que fundó, y cuyo directorio forma parte de esta nota. Sus edificios constituyen parte innegable de la historia arquitectónica local.
Su bonhomía, su don de gentes, sumado a su inteligencia e innatas condiciones profesionales, como constructor y martillero, forman parte del legado que hoy continúa su hijo, Leandro, más conocido como “el hijo de Nelson”, quien junto con su hermana Roxana son los dos hijos del matrimonio de Nelson y .Clarita.
Porque Nelson no sólo dejó edificios, escribió parte de la historia urbana y arquitectónica de la Ciudad. Y la sigue escribiendo. Sin duda, es un Ciudadano Ilustre!











