Tras la serie de allanamientos ordenados en la terminal portuaria de Zárate por el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, comenzó a develarse parte del enigma de los casi 222 kilos de cocaína (la balanza dio un peso exacto de 221,74 kilos) que llegaron al puerto de Amberes, en Bélgica, ocultos en uno de los contenedores que transportó el buque “Grande Nigeria”, de la Naviera Grimaldi, que partió desde nuestra ciudad con un cargamento de arroz.
El operativo de Prefectura Naval Argentina realizado el martes pasado sobre la terminal y tres empresas vinculadas al envío dejaron casi aclarado que la cocaína no fue colocada en Argentina, debido a la disposición que tuvo el contenedor mientras estuvo en Zárate.
Para este tipo de logística, rip off, los narcos necesitan un “infiel” dentro del puerto o la Aduana que señale una caja de metal que esté colocada de tal manera que les permita la maniobra. Por ejemplo, que esté sobre el piso y en un sector en el que no sea captado por cámaras.
En el caso de Terminal Zárate, los prefectos comprobaron que el escáner funcionaba a la perfección y que no se registró ningún movimiento extraño respecto al contenedor número ACLU2800892, que fue cargado en el navío el 3 de junio pasado, a las 2.08. El escaneo del mismo fue realizado el 13 de mayo a las 10.17 horas, precisaron fuentes de la investigación.
De todas maneras, incautaron grabaciones de cámaras, documentación e información de sistemas informáticos para analizar con detenimiento.
Sucede que sospechan que información clave -de qué contenedor infectar y en qué momento- podría haber salido desde este país. Concretamente, de alguna persona o varias con acceso al recorrido del barco y la disposición de los contenedores.
Antes de arribar al puerto de Antwerp, en Amberes, el martes pasado, el Grande Nigeria pasó por el puerto de Santos y Río de Janeiro, en Brasil y, luego, por Tenerife, en España.
Tras el hallazgo, Charvay ordenó el allanamiento a la terminal y empresas vinculadas a la carga y operaciones del buque. Se trata de la firma Marítima Marsa S.A., ubicada en Campana; PILAGA S.A., de Martínez, y de Cruma Servicios Industriales SRL, de Zárate.
De acuerdo a la investigación, la empresa a cargo de la exportación de arroz (PILAGA) realiza los envíos de forma regular.
La organización tuvo la logística para replicar los precintos con los que se aseguran las grandes cajas metálicas que cruzan el Océano, una técnica conocida como rip off.
“Podrían haber aprovechado la oportunidad de abrir uno de los contenedores y meter la cocaína. Para ello, necesitan un cómplice en el puerto de origen y destino”, indicó una fuente del caso.
Las autoridades en Bélgica, sin embargo, hallaron los 200 paquetes rectangulares envueltos en un film y una etiqueta que reza “ZEGNA”, la marcade ropa de lujo del italiano Ermenegildo Zegna y su familia.









