El espacio del presidente de la Nación y de su armadora nacional, Karina Milei, carece hoy en este distrito de un liderazgo que esté a la altura de las circunstancias.
De su histórico líder Marcelo Gómez, nunca se supo el motivo de porque fue dejado de lado. Y de quien lo reemplazó, Daiana Hergert, nunca se conocieron las razones que llevaron a que fuera quien ocupó su lugar.
Su pedido de licencia y el hecho de haber optado por continuar en la Anses, dejan un espacio en la Libertad Avanza cuya ocupación que debe ser el desvelo de varios.
No es que la Anses no signifique una vidriera que permita hacer política: lo saben Alejandra Berni y Natalia Blanco. Pero en el caso de estas últimas, ambas fueron complementarias e integraron proyectos políticos con referentes de peso, como Sergio Berni y Marcelo Matzkin, respectivamente.
No es el caso de Hergert. Su proyecto pareciera limitarse a mantener un cargo administrativo. Su pasado en el Concejo, no demostró influencia alguna ni comunicación, empatía ni estrategia política.
Más que construir alianzas con el poder local, se sumó a él, aprovechando el “viento de cola”:
La competencia política es imprescindible, necesaria, aporta y enriquece al electorado y ella se basa en un liderazgo, entendido como la capacidad de persuadir y convencer a los vecinos con propuestas coherentes así como la defensa de medidas que adopte el Presidente de la Nación. Ello se impone, entonces, para que la oferta local se enriquezca, sobre todo tratándose de un sector que gobierna a nivel nacional, en un año en el que se comienzan a sentirse localmente los efectos de una política económica tan aceptada por algunos como cuestionada por otros.









