A partir de ayer rige un nuevo aumento en el boleto de trenes y colectivos de la región metropolitana de Buenos Aires.
En esta oportunidad, el pasaje mínimo en micro subió un 2%, a $714 (con SUBE sin registrar a $1428), y el de tren, 18%, alcanzando los $330.
En este marco, las empresas afirman que hay una deuda pendiente de la Secretaría de Transporte y que aún con los nuevos incrementos seguirá habiendo una gran brecha con respecto al costo de los colectivos en ciudades del interior del país, que llegan a triplicar los valores del Área Metropolitana de Buenos Aires.
El transporte, una discusión necesaria
A nivel local, el servicio de transporte está administrado por el municipio a través de una Sociedad Anómica con Participación mayoritaria del Estado Municipal (SAPEM). Esta empresa cuenta con la espalda financiera del propio municipio que, mensualmente, debe pagar millones de pesos para mantener el servicio ante la brecha cada vez más grande entre el costo del boleto que aumenta pero que no lo hace de forma proporcional al valor del gasoil.
Por lo tanto, el funcionamiento del SIT genera un déficit operativo que impacta en las arcas municipales a raíz de que el valor del boleto no es suficiente.
Por otro lado, usuarios aguardan mejoras en la infraestructura del transporte público. El Centro de Transferencia”, ubicado en Mitre y Rawson, está cada vez más abandonado y sin mantenimiento. Se trata de una “garita” de pasajeros vidriada pero sin infraestructura. Es por ello que el Ejecutivo anunció su remodelación.
Por otro lado, reclamos de usuarios siguen pidiendo mejoras en la terminal de ómnibus, la cual se llueve, es “incómoda” y necesita refacciones para tornarse más funcional.
Actualmente Zárate tiene dos terminales en pésimas condiciones y falta de infraestructura. Y este tercer centro de transferencia en Mitre y Rawson que también está en pésimas condiciones.
Hoy la terminal y la estación funcionan en algo llamado “centro de transferencia”, en De la Torre y Anta.
En otras palabras, la terminal de ómnibus de Zárate emplazada al lado de la estación. Una terminal provisoria “para siempre”. Se ubica al lado de un añoso bosque de eucaliptos.
A la par de la vieja estación de trenes, se emplaza esta terminal de ómnibus que fue foco de las conversaciones vecinales porque allí reina la inseguridad y la desidia. Pero también la precariedad, la falta de funcionalidad y la falta de mantenimiento de todo este sector clave, concurrido y estratégico de la ciudad.
La precariedad del predio se ve, principalmente, en el servicio. Por un lado, redunda información de horarios de trenes viejos, no actualizados. Ventanillas cerradas y demás información pública necesaria para el pasajero que no es brindada ni facilitada por una terminal o por un empleado.
A su vez, la suciedad de la terminal y la estación, y sus sanitarios, también generan reclamos de usuarios.
Las líneas metropolitanas cada vez peores
En el caso del los servicios en trenes del área metropolitana, y de la línea Mitre local, el servicio es cada vez peor. Hay cancelaciones diarias de servicios y el servicio cuenta con demoras y falta de infraestructura en los propios vagones, que son cada vez más incómodos, con faltantes de vidrios, acrílicos y comodidades.
En cuanto a las líneas de micros, se reducen frecuencias sin previo aviso y el servicio cada vez es más precario.
Esto obligó a que el propio Concejo Deliberante apruebe una resolución solicitando a la Secretaría de Transporte que intime a la Empresa Metropol S.A. Línea 194 para que cumpla con los reclamos de los usuarios; quienes desde hace un tiempo vienen reclamando problemáticas en el funcionamiento normal del servicio en todas sus modalidades; común básico, servicio expreso, servicio expreso convertido y servicio diferencial.
Lo que vienen reclamando son horarios irregulares, retrasos frecuentes y también piden por el mal estado y falta de mantenimiento de las unidades; “situaciones que dejan a muchos usuarios esperando horas poder acceder a viajar varados en las paradas destinadas con retrasos en muchos casos de más de 2 horas, en todos los recorridos y modalidades de la línea 194”, expresa la resolución.
“Ante estas situaciones antes mencionadas muchos de estos usuarios han realizado los reclamos pertinentes tanto a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) como así también directamente a la empresa La Nueva Metropol.
La precariedad
Sin una terminal operativa y cómoda, la precariedad reina en los zarateños que buscan tomar un micro. O se van a La Carmela o suben en micros que se estacionan en la YPF de la entrada a la ciudad. ¿Tendrá habilitación esa terminal para dicha actividad? Otras empresas suben pasajeros en la vereda del Forum Cultural y muy pocas lo hacen en la terminal “oficial” hoy llamada centro de transferencia.
No existe infraestructura urbana pensada para el turismo y para su transporte. Así como muchas veces el sector industrial consideró a Zárate una “isla” ya que la variedad del portfolio de empresas apuntalaba su resiliencia y siempre hubo productividad en el Partido, aún en la pandemia; también es una isla para el turismo. El turista viene y cruza el puente como si Zárate fuera una isla que conecta a Entre Ríos. Infraestructura urbana, una terminal, infraestructura urbana, un área de turismo que se ponga a la cabeza de una agenda y poco desarrollo de productos turísticos hunden a la ciudad en una localidad de paso, en una mera puerta del Mercosur sin nada que ofrecer, sólo su enclave geopolítico.










