En nuestra edición del 5 de mayo dábamos cuenta de un siniestro acaecido en el puerto de una refinería de Campana, protagonizado por un buque. Este mismo buque, que se encontraba fondeado en las costas del Río Paraná, a la altura de Rosario, fue embestido por una barcaza, en horas de la tarde del domingo. frente a la costa central de Rosario, y terminó con una embarcación embistente partida en dos.
Según las primeras informaciones, el buque avanzaba en sentido sur-norte mientras que el remolcador descendía por el canal principal del Paraná. Por causas que todavía se investigan, ambas embarcaciones terminaron chocando y una de las barcazas remolcadas sufrió la peor parte: se quebró en dos tras el impacto.
Pese a la espectacularidad del choque, no se reportaron heridos ni víctimas fatales. El incidente provocó daños materiales y obligó a desplegar tareas de control y monitoreo en la zona.
En términos náuticos, una barcaza es una embarcación de fondo plano y poco calado diseñada principalmente para el transporte de carga. A diferencia de los barcos tradicionales, generalmente carece de motor y superestructura, por lo que necesita ser remolcada o empujada por otra embarcación para desplazarse. Las barcazas dependen de un remolcador. En aguas interiores, como el Río Paraná, y como en el caso que comentamos, se suelen agrupar varias formando un “tren de barcazas”. Su utilidad está dada para mover grandes volúmenes de mercancías (granos, áridos, combustible) o como lanchones auxiliares para alijar (cargar/descargar) buques de mayor calado en zonas portuarias.











