No dejan al municipio reparar cuestiones de infraestructura de la terminal. Las líneas interurbanas están cada vez peores. Se acumulan los reclamos de usuarios para que la situación mejore. El municipio está preocupado pero le cuesta ocuparse.
Mientras en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires varias empresas reducen recorridos, recortan frecuencias o directamente abandonan servicios; una firma del Interior decidió ir a contramano: apostar por una nueva conexión de colectivos en uno de los corredores más productivos del país en cuanto al transporte público de pasajeros.
Se trata de Vía Rosario, la empresa que reactivará la histórica línea 228B para unir Zárate con San Nicolás a lo largo de la Ruta 9, pasando por Lima, Baradero, Río Tala, San Pedro y Ramallo.
Las novedades son que la firma continúa avanzando el proceso administrativo para hacerse cargo del ramal 228 “D”, que había sido abandonado por Metropol, con el objetivo de restablecer la conexión entre Zárate, Lima, San Nicolás y otras localidades del corredor. Es más, hay probabilidades de que puede comenzar a operar a mediados de agosto.
La firma anunció que también habrá servicios directos a Rosario desde Zárate y Lima sin necesidad de realizar trasbordos.
La empresa prevé ofrecer al menos dos frecuencias diarias entre San Nicolás y la Terminal de Ómnibus de Rosario, permitiendo que los pasajeros de Zárate y Lima viajen en la misma unidad hasta la ciudad santafesina.
Por otro lado, Vía Rosario dispondrá de seis colectivos equipados con chasis Mercedes-Benz y carrocería Saldivia, con asientos reclinables, climatización y bodegas para equipaje y que la base operativa será en Zárate.
En una primera etapa el servicio no utilizará la tarjeta SUBE. En su lugar, la empresa implementará una tarjeta propia recargable que permitirá acceder a descuentos para los pasajeros frecuentes.
Dispar realidad
Sobre la realidad del país, el intendente Marcelo Matzkin comentó que en Zárate se vive una “dispar” realidad; con empresas y comercios que siguen apostando en abrir sus puertas y en invertir en la zona y otras que “tiran la toalla” ante la apertura de importaciones, la presión fiscal y la caída del consumo.
Y la misma realidad dispar se vive con el transporte público. En este caso una empresa como Vía Rosario decide invertir en la zona; aún con un transporte público en crisis, la realidad a nivel local es cada vez más apremiante en este rubro. Y así lo ha manifestado el intendente; “todo lo que afecta a la conexión de vecinos de Zárate para nosotros es importante”, manifestó el intendente en una reciente conferencia de prensa.
Pero lo concreto es que la actual terminal de Avenida Anta y De La Torre se encuentra en un avanzado estado de abandono.
El llamado “centro de transferencia” se emplaza al lado de la estación. Una terminal provisoria “para siempre”. Se ubica al lado de un añoso bosque de eucaliptos, hoy apropiado por feriantes para ganarse el mango a través de multitudinarias ferias de usados.
A la par de la vieja estación de trenes, se emplaza esta terminal de ómnibus que fue foco de las conversaciones vecinales porque allí reina la inseguridad y la desidia. Pero también la precariedad, la falta de funcionalidad y la falta de mantenimiento de todo este sector clave, concurrido y estratégico de la ciudad. Y es por ello que acumula muchos reclamos de usuarios que concurren diariamente a tal lugar.
La precariedad del predio se ve, principalmente, en el servicio. Por un lado, redunda información de horarios de trenes viejos, no actualizados. Ventanillas cerradas y demás información pública necesaria para el pasajero que no es brindada ni facilitada por una terminal o por un empleado.
A su vez, la suciedad de la terminal y la estación, y sus sanitarios, también generan reclamos de usuarios.
“Tenemos que pedirle a Trenes Argentinos para reparar un baño, una locura” reclamó el intendente Marcelo Matzkin sobre los “sinsentidos” de las jurisdicciones nacionales y locales, y un conflicto legal cuando se trata de un predio compartido, como el centro de transferencia.
Por un lado, se trata de un predio nacional la zona de la estación y de las vías. Ahora, el centro de transferencia es municipal mediante un convenio de comodato del playón donde antes se ubicaba el estacionamiento de la estación.
Hoy en día, en ese playón se asienta la terminal de ómnibus pero el municipio no tiene un total control sobre tal predio, ya que para realizar modificaciones o arreglos en la estación debe pedir autorización a la empresa Trenes Argentinos, una situación ridícula a la hora de reparar un sanitario, por ejemplo. “Seguimos trabajando para la descentralización y la refuncionalización del centro de transferencia para tener un manejo nuestro. Hoy no puede ser que tengamos que pedirles a la empresa Trenes Argentinos la autorización para reparar un baño”, expresó el intendente Matzkin.
Tal proyecto se inició este año y apunta a que se siga gestionando ante el organismo nacional durante todo este verano para, finalmente, firmar un convenio y que el municipio tenga el control de todo el predio.
Y ante la terminal en mal estado, Matzkin agregó; “no podemos tener solución sobre el centro de transferencia. Por eso, sólo podemos hacer obras de bacheo”, concluyó Matzkin.
Sin control de la SAPEM
La ordenanza que regula a los taxis y remises es de una normativa de 1999, con su modificatoria en el año 2003, y que hasta el momento no ha variado en nada.
Precisamente la creación de la SAPEM Transporte tenía como objetivo regular el transporte público de pasajeros, acción que ya fue realizada con el regreso de la línea local de micros a la órbita municipal; y además la propuesta era avanzar en la regulación de agencias privadas de taxis y remises; es decir “aunar criterios” en cuanto al transporte privado.
Por ello, todas las agencias tienen una habilitación provisoria que se va renovando. Y fue el propio Ejecutivo quien había anticipado que iba a generar una “mesa de debate” sobre la antigüedad de los autos utilizados hoy por las agencias de taxis y remises y otras normas que hacen a la calidad del servicio pero aún no avanzó en el transporte privado de pasajeros; como así también con micros de fábrica y combis escolares.
Pero al tratarse de un tema “espinoso” ni los concejales quieren tratarlo, pese a que redundará, en el fondo, para mejorar el sistema de transporte público y privado y la calidad del servicio para toda la ciudadanía.
Precariedad laboral
Las aplicaciones como Didi o Cabify que aportan choferes registrados en esa plataforma pero que no se encuentran registrados laboralmente, sumando más precariedad a un oficio de remisero sin una ley que los ampare y sin aportes. Quizás esta plataforma ayude a mejorar la seguridad en la relación pasajero- chofer, ya que ambas partes reconocen la identidad del otro. Pero la inseguridad de las calles es la misma, los pozos son los mismos para todos y la precariedad laboral de un oficio como el de remisero cada vez es peor. La calle es dura para todos.
Aquí tampoco regula el Estado, ni el provincial ni el local, como sucede con las aplicaciones de entrega de comida.
En este contexto, la preocupación del municipio debe trasladarse a una discusión necesaria sobre el servicio local y regional.
A nivel local, el servicio de transporte está administrado por el municipio a través de una Sociedad Anómica con Participación mayoritaria del Estado Municipal (SAPEM). Esta empresa cuenta con la espalda financiera del propio municipio que, mensualmente, debe pagar millones de pesos para mantener el servicio ante la brecha cada vez más grande entre el costo del boleto que aumenta pero que no lo hace de forma proporcional al valor del gasoil.
Por lo tanto, el funcionamiento del SIT genera un déficit operativo que impacta en las arcas municipales a raíz de que el valor del boleto no es suficiente.
Por otro lado, usuarios aguardan mejoras en la infraestructura del transporte público. El Centro de Transferencia, ubicado en Mitre y Rawson, está cada vez más abandonado y sin mantenimiento. Se trata de una “garita” de pasajeros vidriada pero sin infraestructura. Es por ello que el Ejecutivo anunció su remodelación pero, hasta el momento, nunca se efectuó.
Actualmente Zárate tiene dos terminales en pésimas condiciones y falta de infraestructura. Y este tercer centro de transferencia en Mitre y Rawson que también está en mal estado.
Las líneas metropolitanas cada vez peores
En el caso del los servicios en trenes del área metropolitana, y de la línea Mitre local, el servicio es cada vez peor. Hay cancelaciones diarias de servicios y el servicio cuenta con demoras y falta de infraestructura en los propios vagones, que son cada vez más incómodos, con faltantes de vidrios, acrílicos y comodidades.
En cuanto a las líneas de micros, se reducen frecuencias sin previo aviso y el servicio cada vez es más precario.
Esto obligó a que el propio Concejo Deliberante apruebe una resolución solicitando a la Secretaría de Transporte que intime a la Empresa Metropol S.A. Línea 194 para que cumpla con los reclamos de los usuarios; quienes desde hace un tiempo vienen reclamando problemáticas en el funcionamiento normal del servicio en todas sus modalidades; común básico, servicio expreso, servicio expreso convertido y servicio diferencial.
Lo que vienen reclamando son horarios irregulares, retrasos frecuentes y también piden por el mal estado y falta de mantenimiento de las unidades; “situaciones que dejan a muchos usuarios esperando horas poder acceder a viajar varados en las paradas destinadas con retrasos en muchos casos de más de 2 horas, en todos los recorridos y modalidades de la línea 194”, expresa la resolución.
“Ante estas situaciones antes mencionadas muchos de estos usuarios han realizado los reclamos pertinentes tanto a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) como así también directamente a la empresa La Nueva Metropol.
Sin una terminal operativa y cómoda, la precariedad reina en los zarateños que buscan tomar un micro. O se van a La Carmela o suben en micros que se estacionan en la YPF de la entrada a la ciudad. ¿Tendrá habilitación esa terminal para dicha actividad? Otras empresas suben pasajeros en la vereda del Forum Cultural y muy pocas lo hacen en la terminal “oficial” hoy llamada centro de transferencia.
No existe infraestructura urbana pensada para el turismo y para su transporte. Así como muchas veces el sector industrial consideró a Zárate una “isla” ya que la variedad del portfolio de empresas apuntalaba su resiliencia y siempre hubo productividad en el Partido, aún en la pandemia; también es una isla para el turismo. El turista viene y cruza el puente como si Zárate fuera una isla que conecta a Entre Ríos. Infraestructura urbana, una terminal, infraestructura urbana, un área de turismo que se ponga a la cabeza de una agenda y poco desarrollo de productos turísticos hunden a la ciudad en una ciudad de paso, en una mera puerta del Mercosur sin nada que ofrecer, sólo su enclave geopolítico.









