Inicio Actualidad Preocupación e incertidumbre: los interrogantes sobre el futuro de Atucha

Preocupación e incertidumbre: los interrogantes sobre el futuro de Atucha

El anuncio de un nuevo proyecto nuclear privado dentro del Complejo Nuclear Atucha abre numerosos interrogantes sobre el uso de tierras de Nucleoeléctrica Argentina, la seguridad nuclear, los costos de generación eléctrica y el futuro de la empresa, en medio del proceso de privatización del 44% de sus acciones.
Según publicó el medio especializado Econo-Journal, NucleoeléctricaArgentina no avanzaría con la construcción de la cuarta central nuclear acordada con China, mientras que la empresa Meitner Energy busca desarrollar un reactor ACR-300 de aproximadamente 300 MW, con una inversión anunciada de 1.200 millones de dólares.
Para concretar esta iniciativa, la compañía pretende acceder a unas 12 hectáreas dentro del Complejo Nuclear Atucha, mediante la constitución de un derecho de superficie sobre terrenos pertenecientes a Nucleoeléctrica.
Esta situación genera preocupación e incertidumbre, especialmente porque se trata de instalaciones, tierras y capacidades estratégicas desarrolladas durante décadas por el Estado argentino.
Uno de los primeros interrogantes es económico y patrimonial: ¿cuánto valen esas 12 hectáreas?, ¿quién realizará su tasación?, ¿cuánto pagaría la empresa privada por utilizarlas y durante cuántos años? También existen preguntas fundamentales sobre la seguridad nuclear. ¿El diseño del ACR-300 fue presentado y evaluado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN)? ¿Se realizaron estudios sobre su emplazamiento en Atucha? ¿Quién asumiría la responsabilidad regulatoria de la nueva instalación? A esto se suman cuestiones vinculadas con el sistema eléctrico. La incorporación de aproximadamente 300 MW adicionales requiere conocer si existe capacidad disponible para transportar esa energía, si serán necesarias nuevas obras de infraestructura y quién financiaría esas inversiones.
Otro aspecto central es el precio de la electricidad. ¿A cuánto se venderá cada MWh generado? ¿Existirá un contrato con CAMMESA? ¿Se establecerá un precio garantizado? ¿Quién asumirá los costos de operación, mantenimiento, combustible nuclear, seguridad y futuro desmantelamiento? Según la información difundida, Nucleoeléctrica podría asumir la operación y el mantenimiento del reactor. En ese caso, también resulta indispensable conocer cuáles serían las condiciones económicas de esa participación y cuánto recibiría la empresa por aportar su experiencia, personal especializado y capacidad técnica.
Todos estos interrogantes adquieren una dimensión todavía mayor porque aparecen mientras el Gobierno nacional impulsa la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina.
El valor de Nucleoeléctrica no se limita a sus centrales, edificios y terrenos. También comprende infraestructura eléctrica, recursos humanos altamente calificados, conocimiento tecnológico, experiencia operativa y oportunidades de desarrollar nuevos negocios nucleares.
Por eso, resulta fundamental conocer cómo se están evaluando estos activos y qué impacto podrían tener los nuevos proyectos privados sobre el patrimonio y el futuro de la empresa.
Antes de avanzar con la venta del 44% de Nucleoeléctrica, es necesario conocer cuánto vale realmente la compañía y bajo qué condiciones se proyecta utilizar su patrimonio.
La comunidad de Zárate y Lima, estrechamente vinculada con el desarrollo nuclear argentino, merece información clara sobre decisiones que pueden comprometer recursos estratégicos y definir el futuro de una de las actividades industriales y tecnológicas más importantes de la región.