Fallecieron dos de las cuatro personas que habían sido internadas como consecuencia de las graves quemaduras producidas por un incendio originado en su domicilio, ubicado en Agustín Álvarez y Dorrego, en la medianoche del jueves. Las otras dos víctimas continúan internadas con complicados cuadros generales.
Se trata del padre de la familia, Luis Palavecino de 46 años de edad, y uno de sus tres hijos, Leandro de 19. Al igual que el resto de las víctimas, ambos habían sido trasladados a distintos nosocomios de la provincia con delicadas afecciones extendidas en todo su cuerpo a causa de las serias quemaduras, según informaron a LA VOZ fuentes del Hospital Zonal donde fueron atendidos en primera instancia antes de ser derivados.
Mientras tanto, las otras dos personas afectadas, una joven de 24 años y su hermano de 26, pelean por su vida en la Clínica del Buen Pastor de Lomas del Mirador y el Hospital de San Martín de La Plata. El estado de ambos es bastante comprometido.
Por otra parte, se informó que otra de las hijas del propietario del lugar, una joven de 21 años, y su pequeño bebé de nueve meses, quienes también habitaban en el mismo domicilio, pudieron salvarse del siniestro porque se habían retirado minutos antes.
INVESTIGAN SI FUE INTENCIONAL
Personal de la Policía Científica investiga si el incendio fue producido en forma intencional y ya habrían reunido material que les permitiría reforzar la hipótesis. Las principales sospechas caen sobre el padre de la familia quien, según se informó, presentaba problemas psicológicos.
El incendio comenzó en una de las habitaciones de la propiedad, la cual había sido reforzada con llave, y habría sorprendido a los jóvenes que, aparentemente, se encontraban durmiendo.
Los vecinos advirtieron el fuego y fueron los primeros en reaccionar logrando sacar a una de las personas mientras el siniestro se propagaba rápidamente hacia otros sectores del hogar.
Ellos mismos fueron quienes posteriormente manifestaron al personal policial los hechos que se habían venido sucediendo con el propietario de la vivienda y que hubiesen permitido vaticinar el trágico final.









