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  • Falta equipamiento en la Unidad Sanitaria de Lima

    22/4/2010

    Las voluntarias de la cooperadora de la Unidad Sanitaria “Aurelio Aleotti” de Lima ya manifestaron su voluntad de dejar de participar de la vida institucional de la entidad porque “están cansadas” de no recibir ningún tipo de respuesta del Ejecutivo municipal.
    Según informaron desde la cooperadora, se cansaron de la demora en las autorizaciones, de la burocracia impuesta ante cada acción concreta y urgente que intentaban llevar a cabo junto al Ejecutivo y de la falta de envío de fondos para que la entidad siga funcionando óptimamente.
    La semana pasada, el actual subsecretario de Salud municipal, Fabio Crudo, anticipó que en los próximos días se incorporarán a Lima un jefe médico, un responsable administrativo, un coordinador de enfermería y dos nuevos enfermeros; además de subrayar que la falta de cooperadora no afectará en absoluto el normal desempeño de la institución, a la que perfilan como un hospital de baja complejidad para atender el 90% de los problemas de salud de la localidad.
    Sin embargo, más allá de estos problemas puntuales y de las promesas del funcionario, la Unidad Sanitaria de Lima no cuenta con un equipo para rayos, un servicio básico de todo centro sanitario.
    Desde el centro sanitario de Lima aseguran que el equipo está roto aunque hay otras versiones que indican lo contrario, que el equipo funciona normalmente pero que la sala en donde se estaban haciendo estas prácticas no cuenta con el revestimiento de plomo que toda sala de radiología debe tener por seguridad.
    Más allá de esto, lo cierto es que la Unidad Sanitaria de Lima hoy no funciona como un hospital de baja complejidad y el escepticismo invade a los limeños cuando tratan de pensar un futuro diferente a este presente.
    El mismo Crudo reconoció que en los primeros dos años de gestión de Cáffaro no se pudo aplicar un plan sanitario para Lima porque había una falta de coordinación y de administración de los recursos y que por ello se montaría una nueva estructura humana necesaria para llevar a cabo las políticas sanitarias allí.
    “Pretendemos que esto se transforme en un hospital de baja complejidad porque queremos que el 90% de los problemas sanitarios de Lima se resuelvan allí”, dijo Crudo y concluyó, “ahí existe una población de aproximadamente 14 mil personas y es necesaria una estructura como ésta, estamos convencidos de que no es necesario que tengan que viajar hasta Zárate por una patología que se puede tratar en el lugar”.
    “¿Salud para todos?”
    El año pasado, el Ejecutivo municipal, junto al Ministerio de Salud bonaerense y el Hospital Virgen del Carmen, instrumentó un sistema de salud integrado con la preocupación de reducir la tasa de mortalidad infantil.
    En parte este programa se cumplió en lo relacionado a la baja de la mortalidad infantil. Aunque este proyecto era aún más amplio, ya que también preveía mejorar y fortalecer los Centros de Atención Primara de la Salud, a fin de “facilitar el acceso de la población de la región a los servicios prestados por la red pública y mejorar la calidad de dichas prestaciones”, expresaba el documento. Además, se proponía, “dotar de los recursos tecnológicos que estadística y geográficamente lo justifiquen”. Para alcanzar tal objetivo, el Ministerio de Salud entregó 500 mil pesos.
    El Ejecutivo municipal, junto a su “Dirección de Políticas Comunicacionales”, elaboró en uno de sus tantos folletos distribuidos el año pasado en los que se aseguraba que esta tarea ya se estaba llevando a cabo gracias a este subsidio.
    Sin embargo, a Lima no llegó nada de estos 500 mil pesos. Según lo informado por la Cooperadora, el Ejecutivo sigue atrasado en el reintegro de varios montos por insumos que abonó la cooperadora y resulta que el aparato de rayos “sigue roto”.
    A raíz de este presente, y más allá de las promesas de Crudo, Lima siguen sin un centro médico que permita dar respuestas a todas las demandas sanitarias de una de las localidades bonaerenses con más expansión demográfica de los últimos años debido a la gran cantidad de trabajadores afectados a las obra de Atucha II.