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Realizan estudios en el Delta del Paraná

El canal Alem en el Partido de Campana

La oficina en la Argentina de la organización mundial líder en el tema humedales, Wetlands Internacional, informó sobre el reciente inicio del proyecto “Conservación de los humedales y los modos de vida asociados en el Delta del Paraná”. La iniciativa tiene como meta contribuir a evitar la degradación actual de este ecosistema único en el país, apoyar los procesos de planificación y ordenamiento territorial, y promover el enfoque de manejo integrado de los recursos como base para un desarrollo económico sustentable con equidad.
El mismo involucra además al Laboratorio de Ecología Regional de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al Laboratorio de Teledetección y Ecoinformática de la Universidad de San Martín (UNSAM), a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS), a la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), al Taller Ecologista -Rosario, a la Fundación MBiguá -Paraná, a la Estación del INTA Delta del Paraná y a la Fundación PROTEGER.
La iniciativa busca generar nueva información y promover un amplio debate con actores clave en áreas prioritarias del Delta sobre la importancia de conservar los servicios de los humedales y avanzar en propuestas productivas sustentables, en base a acuerdos y a un mayor compromiso de todos los involucrados.
También se propone apoyar al “Plan Integral Estratégico para la Conservación y Uso Sostenible del Delta del Paraná” (PIECAS), creado en 2008 por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, para llevar adelante el proceso que permita contar con una herramienta de ordenamiento territorial.

Único y en problemas
El Delta del Paraná se encuentra localizado en la parte final de la Cuenca del Plata y puede ser considerado como un macrosistema de humedales con características únicas en el país. Ocupa cerca de 1.700.000 hectáreas en las provincias de Buenos Aires (15% del área), Entre Ríos (80%) y Santa Fe (5%). Su complejo régimen hidrológico está ligado a las crecidas periódicas de los ríos Paraná y Uruguay, y a las mareas lunares y eólicas del Río de la Plata, a veces muy intensas y duraderas.
Los humedales del Delta del Paraná pertenecen al corredor más importante del mundo, que se extiende desde el Gran Pantanal hasta el Río de la Plata. El Delta alberga unas 700 especies vegetales. La fauna registra 543 especies de vertebrados: 47 mamíferos, 260 aves, 37 reptiles, 27 anfibios y 172 peces. Su gran riqueza en aves, con 260 especies estimadas, representa el 31% de la avifauna de la Argentina.
El Delta es una región heterogénea con una gran diversidad de recursos y, en consecuencia, con una gran variedad de actividades productivas. Los humedales proporcionan medios de vida a sus pobladores, los que dependen principalmente de los recursos y servicios ambientales de estos ecosistemas. Las actividades productivas tradicionales que actualmente subsisten en el Delta son la caza y la pesca comercial y de subsistencia, la apicultura, la ganadería de islas, la forestación con salicáceas y el turismo -sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
No obstante, grandes endicamientos -para ganadería a gran escala sobre todo en el norte del Delta, e incluso para monocultivos-, y algunas nuevas urbanizaciones, están dañando los modelos tradicionales de producción del Delta, disminuyendo los bienes y servicios que ofrecen los humedales, aumentando la vulnerabilidad al impacto de las inundaciones y reduciendo la capacidad de adaptación al cambio climático.
La desaparición de las pequeñas unidades productivas a expensas de grandes emprendimientos, crean las condiciones para la emigración a las grandes ciudades y aumentan el desempleo y la pobreza. La ganadería a gran escala y los cambios en el uso de la tierra en el Delta del Paraná son una consecuencia directa de la expansión masiva del cultivo de soja -que en Argentina ronda actualmente las 18 millones de hectáreas, más de la mitad del área sembrada en el país.
La expansión de la soja es la principal causa que obliga al movimiento del ganado de la Pampa hasta el borde del Delta del Paraná y sus islas. Este escenario involucra la construcción de grandes endicamientos, fumigaciones y la práctica de quema de pastizales que han causado importantes incendios en el Delta, lo que sumado a las sequías más frecuentes y prolongadas debido a la influencia del cambio climático, amenazan gravemente a los humedales y al suelo orgánico de las islas.

Nuevos escenarios
Actualmente existen procesos políticos claves que pueden definir el futuro del Delta del Paraná. En este contexto, el proyecto puede hacer aportes al diseño de políticas públicas sustentables que darán forma al modelo de desarrollo regional, destacando la importancia de conservar los ecosistemas de humedales y mejorar las condiciones de vida de las comunidades locales.
“El proyecto sobre el Delta caracterizará los impactos socio-económicos y ecológicos asociados a los modelos de endicamientos para ganadería y agricultura a gran escala, y además permitirá analizar aspectos relativos a la conservación de los humedales, a recursos como la biodiversidad, a los servicios ambientales y a los modos de vida en dos áreas piloto diferentes: Victoria, provincia de Entre Ríos y Campana, provincia de Buenos Aires. Los resultados de la evaluación a campo servirán para la toma de decisiones políticas que se adopten dentro del marco del PIECAS y en otros procesos relevantes en la región” , destacó Daniel Blanco, director de la iniciativa.

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