Impulsada por el Ejecutivo, se reanudaron ayer las reuniones del Consejo Municipal de Seguridad de Zárate. Con baja operatividad resolutiva en los temas de agenda que habían quedado pendientes en el pasado encuentro de marzo, todo se resumió a manifestaciones de deseo y compromiso de gestiones.
Tras el último encuentro no hubo avance en puntos centrales que atañen a una de las problemáticas más acuciantes de la comunidad en general. Desde entonces, el panorama no se mostró ayer más alentador.
Tal como se había programado, la reunión comenzó poco después de las 20 horas y tuvo lugar en el recinto del Concejo Deliberante de Zárate. Estuvieron presentes instituciones no gubernamentales, referentes de Zárate en Marcha, el Foro de Seguridad de la Comisaría Primera de Zárate con la presencia de su vicepresidente Julio González y su secretario Mario Picón, la fuerza pública de seguridad representada por el titular de la Primera, Carlos Dos Santos y el jefe de la Distrital, Víctor Castro, el secretario y subsecretario de Gobierno de la Municipalidad, Ariel Ríos y Alan Fortune respectivamente, el jefe de la DPU Operativa, Darío Buet, el presidente del Concejo Deliberante, Aldo Morino, y ediles de las distintas facciones partidarias que conforman el Cuerpo, no así el presidente de la comisión interna de Seguridad, José María Orlando.
El encuentro, que permitiría analizar la situación local en materia de seguridad y evaluar medidas para implementar y mejorar la condición en Zárate, se redujo básicamente a considerar el poco tiempo que las nuevas autoridades policiales llevan en la ciudad, ponerlas al tanto y solicitarles “voluntad” de acción.
Faltaron los informes con cifras duras sobre la situación actual que permitan arbitrar medidas, mapas de delito, modalidades delictuales, promedio de denuncias, cantidad exacta de efectivos que se necesitan para contar con un cuerpo capaz de abordar todos los frentes del distrito, entre otras. Estadísticas tanto de Policía como de la DPU (Dirección de Prevención Urbana) que direccionen las posibles acciones preventivas.
No se siguió una agenda concreta o un sistema organizacional que evitase caer en lo que los mismos integrantes del Consejo han denominado “espacio de catarsis”.
Una reunión en la que escapan las propuestas y se agotan los relatos de hechos acontecidos que, en su mayoría, no tienen registros policiales.
Los vecinos representantes de distintas instituciones fueron críticos con la fuerza policial por dos cuestiones específicas: la falta de contención a la víctima reflejada en la mala atención recibida a la hora de efectuar una denuncia y la poca autocrítica del organismo sobre las razones que han llevado tener una desconfianza generalizada por parte de la comunidad zarateña.
Por su parte, el Ejecutivo, que reconoció los escasos recursos humanos y tecnológicos con los que se maneja la Policía en el orden local, informó que aguardan una reunión con el ministro de Seguridad y Justicia provincial, Ricardo Casal para ponerlo al tanto de la situación en Zárate e insistir ante él con el reclamo de más efectivos y mantenimiento de móviles policiales.
De esta manera se retomaron las reuniones que el Consejo Municipal de Seguridad debería hacer periódicamente en pos de objetivos claros en esa materia.








