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Dos fuertes choques en Ruta 6

En la lloviosa tarde del jueves, dos accidente se produjeron en la Ruta Provincial N° 6 entre Zárate y Campana, precisamente a la altura del Arroyo “El Potrero” en la vecina ciudad.
El primer choque lo protagonizó una camioneta marca Nissan, que tras despistarse terminó cayendo en una zanja, a escasos metros del caudal del arroyo. El conductor del vehículo (Pablo Trípodi de 45 años) iba con una acompañante y ambos resultaron con heridas y fueron llevados por Bomberos Voluntarios de Campana al Hospital municipal “San José” de esa ciudad.
Un patrullero con efectivos de la Comisaría Primera de Campana que se hicieron presentes en el lugar y se encontraban organizando el tránsito, fue embestido luego por un Fiat Fiorino que se dirigía en dirección hacia Zárate.
Los agentes que se encontraban dentro del móvil policial (un Chevrolet Corsa) también fueron traslados al hospital de Campana con cortes y traumatismos.

RECOMENDACIONES DEL CESVI
Según las estadísticas de las investigaciones de accidentes de tránsito efectuadas en CESVI ARGENTINA, el 72% de los siniestros que se producen con lluvia ocurren durante los primeros 30 minutos desde que comienza a llover.
Esto -en parte- se debe a que muchos conductores no adaptan su forma de manejo a las variaciones de adherencia y a las condiciones que impone el tránsito en cada momento.
Para mantener los márgenes de seguridad en todo instante resulta imprescindible verificar continuamente todos los factores que influyen en la conducción, acomodando la velocidad y la actitud según los requerimientos de exigencia.
La técnica se basa en descubrir continuamente los peligros potenciales que pueden concretarse en los próximos 5 o 6 segundos de manejo e ir anticipando posibles defensas a efectuar en el caso que éstos ocurran. Ello reducirá el tiempo de reacción del conductor defensivo y disminuirá la posibilidad de efectuar una maniobra incorrecta.
Al caer la lluvia sobre la calzada, ésta se encuentra en las peores condiciones de adherencia por que el polvillo que contiene al mojarse forma una delgada capa resbaladiza que imposibilita controlar el vehículo, si se transita con una velocidad inadecuada.
Cuando el pavimento se encuentra mojado la distancia de frenado es más larga; según el estado del pavimento puede llegar a ser el doble que sobre la calzada seca. Pero además, las condiciones de maniobrabilidad del vehículo para esquivar un obstáculo disminuyen considerablemente, pudiendo perderse el control de la trayectoria fácilmente. En tal circunstancia no observe cuál es la velocidad máxima permitida en esa vía, concéntrese en cuál es la velocidad adecuada que le garantice llegar a destino.
La niebla  es otro factor de alto riesgo, en tal situación no se detenga  nunca sobre la calzada ni en banquina, si es posible hágalo en una estación de servicio u otro lugar seguro, caso contrario circule despacio y encienda las luces bajas de su vehículo, incluidas las balizas. Cabe destacar que la luz alta disminuye la visibilidad del conductor porque las gotas de agua en suspensión devuelven gran parte del haz de luz emitido.
En resumen, si todos los conductores evaluaran las condiciones externas permanentemente y adaptaran su forma de manejo continuamente, conducir en nuestro país resultaría más placentero y seguro.