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  • Descontento en la población por la tasa de Prevención y Control

    6/2/2012

    Con las primeras boletas distribuidas van surgiendo entre los vecinos distintas opiniones en relación a la tasa de Prevención y Control de la Nocturnidad, un nombre con el que las autoridades locales buscan disimular el fin último de su instrumentación, soportar desde la Municipalidad -a través de la DPU (Dirección de Prevención Urbana)- las deficiencias que existen a nivel provincial en torno a la seguridad.
    La instauración de esta nueva tasa, que equivale al 20 por ciento del ABL (alumbrado, barrido y limpieza), sirve a modo de ejemplo cómo sigue recayendo en los contribuyentes el peso de los errores del Gobierno provincial y nacional que ponen en cabeza de los municipios hasta el gasto de combustible de los patrulleros de la Policía.
    Si bien la implementación de esta tasa viene discutiéndose desde hace mucho tiempo -el debate comenzó casi con los primeros años de gestión del intendente Osvaldo Cáffaro al frente de la Intendencia- recién hoy, ya convertida en ley municipal, los vecinos comienzan a tomar conocimiento real al respecto y emitir su desazón. Muchos al advertir el monto que deberán pagar por ella.
    Sin embargo, ante la sorpresa de la gran mayoría de los vecinos, poca es la información que se suministra desde el ámbito municipal respecto a esta novedad.
    Aunque el Ejecutivo municipal insistió cada año legislativo con la presentación del proyecto en el Concejo Deliberante, mientras su composición fue mayoritariamente opositora, la creación de la tasa de Prevención y Control de la Nocturnidad (tasa de Seguridad) no encontró eco.
    Tras los resultados electorales del año pasado y la nueva conformación del Cuerpo, el oficialismo logró la sanción de un paquete de medidas legislativas antes de fin de año, entre ellas el aumento de tasas y la reforma fiscal e impositiva que permitió la creación de este nuevo gravamen municipal al que debe hacer frente cada contribuyente.
    A diferencia de otros temas que se discuten en el Concejo, no hubo en ese entonces presentaciones de vecinos en contra de la medida como las hay ahora, sumada a la incertidumbre generalizada debido a la poca información oficial al respecto que genera malestar y descontento generalizado.
    La tasa, que tendrá una frecuencia de cobro bimestral, no tiene el mismo costo para todos los contribuyentes ya que se deduce del ABL y el mismo se encuentra categorizado de acuerdo a la cantidad de servicios. Es decir que se estima un costo de entre 5 pesos para la categoría más baja y 26 pesos para la más alta.
    Desde el punto de vista de la recaudación, su implementación está siendo puesta a prueba ya que llega en una boleta independiente a la de la luz. En este sentido cabe recordar los problemas que el Municipio tuvo décadas atrás para recaudar el ABL, razón por la cual se anexó a la factura de la energía eléctrica.
    Algunos de los vecinos que ya recibieron la boleta adelantaron su negativa a abonar la tasa por considerar que la seguridad es una facultad provincial y que significaría pagar dos veces por un mismo servicios que, además, se presta en forma deficitaria.
    Costo de la tasa por categoria
    La tasa de ABL, desde donde se deduce el monto de la de Seguridad, está divido en 6 categorías, siendo la más alta la A y la mas baja la F, de acuerdo a la zona de residencia y los servicios que recibe cada frentista.
    Con el aumento de tasas aprobado para este año, los nuevos costos mínimos mensuales de ABL están valuados de la siguiente manera: 64,91 pesos (A), 46,36 pesos (B), 37,09 (C), 27,82 (D). 18,54 (E) y 12,36 (F).
    Considerando que la tasa de Seguridad equivale a un 20 por ciento del ABL y que se cobrará bimestralmente, según informaron, los contribuyentes pasarán a abonar por la misma: 25,96 pesos (A), 18,54 pesos (B), 14,84 (C), 11,12 (D), 7,4 pesos (E) y 4,94 pesos (F).