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  • Es complicada la situación de los detenidos por el homicidio de Sergio Formigoni

    23/2/2012

    La muerte del dirigente radical Sergio Formigoni y las circunstancias en la que se produjo demuestra que la inseguridad sigue siendo un tema sin resolver en Zárate y que toda medida hasta ahora instrumentada no alcanza para erradicar la cuestión de fondo.
    Con las detenciones de dos individuos, muy comprometidos por los testimonios recogidos por la investigación, el homicidio de Formigoni estaría esclarecido. Sin embargo, cabe preguntarse cuanto le demandará a Zárate revertir el clima de inseguridad en el que vive.
    No es algo que requiera de soluciones mágicas, es cierto, se necesitan políticas a largo plazo. Pero también hay cuestiones para resolver con cierta urgencia y con el compromiso de todos los estamentos gubernamentales que no se observa.
    El lamentable suceso ocurrido en la madrugada del sábado se produjo, además, en un contexto local que recrudece el malestar vecinal contra las políticas municipales que siguen recayendo en los contribuyentes sin que haya soluciones a la vista, lo que envuelve en una paradoja los reclamos y las respuestas oficiales.
    La implementación de la tasa de Seguridad, o de Prevención y Control como prefieren llamarlo desde el ámbito oficial municipal, no fue bien recibida por los vecinos. El intento de asalto en el que perdiera la vida Formigoni terminó por definir la posición de quienes se encontraban en duda sobre abonarla o no pese a su condición de obligatoria por tratarse de una ordenanza municipal.
    La conmoción vecinal por el trágico hecho anexada al descontento generalizado de la comunidad que a diario padece hechos delictivos, fueron quizás las razones por las cuales desde el ámbito comunal se haya optado por el silencio.
    Si bien el intendente Osvaldo Cáffaro se acercó a la familia de quien fuera presidente del Comité de la Unión Cívica Radical (UCR) de Zárate para dar sus condolencias, evitó el contacto público en el sepelio celebrado el domingo, así como también hacer declaraciones oficiales en el día de ayer.
    Si bien la disposición de todos los organismos oficiales y la rapidez –inusual en otros hechos similares- con que se actuó en la investigación permitió dar con los dos presuntos delincuentes que intervinieron en el hecho, cuestión que frenó la posible realización de una marcha en reclamo de justicia y seguridad, la situación de fondo no se puede obviar.
    La inseguridad sigue siendo una realidad, por ahora sin solución. No es meter el dedo en la llaga reconocer, públicamente que el nivel de delitos sigue igual aunque, según fuentes oficiales, las muertes en ocasión de robo en la ciudad han disminuido.
    Más allá de las cámaras de seguridad, los nuevos patrulleros y la DPU (Dirección de Prevención Urbana) hay delincuentes que saben cuáles son los sectores menos protegidos y a qué horas no hay vigilancia en las calles para cometer sus fechorías. Caben entonces varias autocriticas en el ámbito oficial, principalmente cuestionarse qué es lo que está fallando para que no se pueda revertir la realidad.

    Es complicada la situación de los detenidos

    Uno de los dos detenidos por el homicidio de Sergio Formigoni que prestó declaración ante el fiscal que interviene en la causa, Martín Zocca, habría reconocido la autoría de los disparos. Según habría manifestado, lo hizo al ver que la víctima tenía un arma.
    La intención, de acuerdo a la información suministrada, no era robarle el automóvil sino la billetera ya que ambos delincuentes se encontraban al acecho de quienes egresaban de la sala de juegos ubicada a pocas cuadras del lugar donde ocurrió el suceso.
    Acorde a lo señalado, buscaban específicamente a la gente que salía del Bingo y que suelen estacionar sus vehículos en zonas aledañas.