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  • Familiares, compañeros y amigos despidieron a Andrés Alvarez, un héroe de la guerra de Malvinas

    28/2/2012

    En enero del año 1962 nació Andrés Pablo Alvarez. Desde muy chico su personalidad lo distinguió de su grupo de amigos, luego de sus compañeros de básquet del Club Independiente, más tarde en el servicio militar e incluso en Malvinas, cuando formó parte de la Compañía “A” del Regimiento 3 del Ejército que combatió en Monte Tumbledown, a siete kilómetros de Puerto Argentino.
    Volvió de Malvinas, sobrevivió a otro duro acontecimiento de su vida que fue un grave accidente en moto y eligió exiliarse a la ciudad de Bahía, Brasil. Allí vivió sus últimos días.
    La historia dirá que en la mañana de un 24 de febrero de 2012 sus compañeros, camaradas, amigos y familiares lo despidieron como un héroe. Incluso el Estado nacional se acordó, de alguna manera, de él y envió al cementerio Campana de Paz a soldados del Regimiento de Artillería N° 1 del Ejército Argentino, quienes vinieron especialmente de Campo de Mayo para rendirle honores.
    Sus restos llegaron desde Brasil por expreso pedido de la familia y gracias a las gestiones realizadas por el Ministerio de Defensa de la Nación. La intención de la familia era que su cuerpo vuelva a descansar a Zárate, la ciudad que lo vio partir al regimiento de La Tablada y luego a la guerra.
    La ceremonia
    Cuatro soldados del Regimiento de Artillería N° 1 del Ejército Argentino recibieron al cuerpo, todos ellos llevaban puestos los uniformes históricos de “Los artilleros del Brigadier General Iriarte”, cuya misión es participar en actividades vinculadas al protocolo y el ceremonial militar.
    Luego fue el momento del responso, en la capilla. “Hoy te acompañamos a la espera de que cuando lleguen nuestras pascuas, vos nos acompañes en el camino hacia el Señor, esta es nuestra esperanza como cristianos. Andrés, lo que persistirá por los siglos de los siglos aquí, en la tierra, es tu espíritu y el recuerdo en todos tus familiares y amigos”, dijo el Diácono Ramón Alvarez.
    “Es muy emocionante despedir a un compañero y un hermano. Siempre lo recordaremos y se merece esta Guardia de Honor porque fue un héroe. Todos deberíamos tener este final en nuestras vidas y que se recuerde nuestro pasado”, expresó Luis Mario Reyes, veterano de Malvinas.
    Minutos más tarde, se procedió a efectuar el entierro del cuerpo de Andrés. La Guardia de Honor hizo un minuto de silencio y todos los familiares y amigos le dieron el último adiós.
    “Luego de la guerra seguimos en contacto porque somos amigos de toda la vida y, además, compartimos la experiencia de Malvinas. Recuerdo que Andrés cayó en una depresión muy grande tras la guerra, con el agravante del accidente de moto que tuvo; lo cual lo sumió aún más en este problema. Yo prefiero recordarlo como en nuestras épocas mozas, donde éramos todos jóvenes y divertidos. Este homenaje es lo menos que se le puede rendir porque la guerra une, más allá de las circunstancias, y provoca un lazo más intimo con todos los compañeros. Hoy siento que se me fue un hermano”, expresó emocionado, Pedro Gómez, amigo de Andrés y ex combatiente.
    A treinta años de Malvinas, a cincuenta años de su nacimiento, Andrés Alvarez fue despedido por sus amigos de manera entrañable, por sus camaradas como un hermano y por su familia como un hijo, sobrino y primo ejemplar. El resto de los ciudadanos lo recordarán como lo que fue, un héroe, aunque así también lo recordarán todos los que lo conocieron.