A pesar del estado de abandono en el que quedó el predio después de las elecciones –allí todavía se mantiene firme el cartel de obra-, muchas familias hacen uso del lugar en forma recreativa fomentada incluso por las autoridades municipales con la política de habilitación de espacios verdes.
El lugar comprendido por las calles Mitre, Lavalle, Pellegrini y Rawson forma parte de una de las etapas del Parque Urbano Central cuya primera etapa de construcción ya fue aprobada por el Concejo Deliberante semanas atrás. Antes de octubre del año pasado, todo hacía suponer que su finalización era inminente pero, al igual que muchas obras anunciadas e iniciadas para los anuncios en un marco electoral, quedó paralizado y de su mano hay peligros latentes.
De las personas que hacen uso del lugar pese a los pastos altos que ya han cubierto la superficie destinada a un lago artificial, muchos son chicos que suelen correr y saltar sin medir riesgos como el que representa no una, sino dos tapas de alcantarillas abiertas, de unos cincuenta centímetros de diámetro y aproximadamente tres metros de profundidad.
Es un verdadero peligro para los niños pequeños pero también para adultos que caminan por el lugar ya que las tapas descubiertas pasan desapercibidas por el pastizal que tienen alrededor.










