Ellos llegan, tocan el timbre, se identifican como de la Cooperativa Eléctrica y reconocen una misión clara, “regular la tensión de la luz”.
En un lenguaje técnico bien explicado, presentan un aparato, como si fuera una especie de tester, y le preguntan al propietario si pueden pasar. “Es enchufar esto en la salida del disyuntor, nada más”, proponen. Este es el monólogo que practicaron con todas sus víctimas, la mayoría de ellas jubilados y gente de la tercera edad. Esto no es casualidad y habla de una importante inteligencia previa al hecho.
Una vez que los jubilados, engañados por estos inescrupulosos, le permiten entrar a sus viviendas estos supuestos técnicos comienzan a “controlar” los disyuntores en las cajas de electricidad y algunos enchufes. “No tiene otro enchufe, porque en estos no me toma la tensión”, les dice el delincuente a sus víctimas. A través de este otro discurso, van ganando terreno hacia el interior de la vivienda y viendo los posibles lugares en donde puede esconderse dinero.
Finalmente, van llevando al dueño de la propiedad a algún lugar bien al fondo de la vivienda. “Sosténgame este aparato en el enchufe que voy a chequear el disyuntor adelante”. De esta manera, entretienen a su víctima, y le aconsejan que no lo mueva porque hay electricidad. Esta maniobra les da tiempo a revolver toda la casa, de manera ordenada y silenciosa. A una de las personas asaltadas sobre calle Brown, la tuvieron media hora sosteniendo el aparato. Es más, descubrieron que su esposa estaba en la pieza y el segundo delincuente también repitió con ella la operatoria de sostener el aparato, pero esta vez en el baño, para tener lugar en la pieza, la cocina, el living y el comedor para buscar el dinero.
Nunca utilizan la violencia ni muestran signos de nerviosismo. Todo lo hacen con cautela y con una seguridad que no generan dudas en las víctimas. Es más, algunas de ellas han comentado que recién después de un tiempo se dan cuenta del robo.
“Bueno, muchas gracias por todo”, le dicen luego de llevarse el dinero de billeteras o carteras que encuentran en su rápida búsqueda. Ellos salen por la puerta, le dan la mano a su víctima y se van a buscar el “supuesto camión de la Cooperativa” que dejaron estacionado a la vuelta.
Un hecho de esto fue registrado en la calle Brown y otro en Máximo Paz. Cuando uno de los jubilados robados fue a hacer la denuncia, desde la Comisaría Primera reconocieron que tenían casi veinte denuncias de este tipo, con la misma metodología delictiva.









