“Nadie me regaló nada, todo lo conseguí con esfuerzo y humildad y de esta manera seguiré entrenando para conseguir medallas y continuar acumulando experiencias”, expresaba Hernán Barreto, a finales del año pasado en exclusiva para LA VOZ.
“Volví a mejorar mi marca, vinimos a buscar eso y por suerte se dio. La verdad es que fueron muchos meses fuera de Zárate, lejos de mi familia, y trabajando exclusivamente para lograr todo esto y por suerte se dio. Gracias a todos lo que fueron parte de esto, esto se lo dedico a mi familia, a mi novia, a mis profesores, a Norma Mayol que me ayudó mucho en mis inicios y es una alegría muy grande. Vine a buscar esto para mi familia y para mi país y lo conseguí con el apoyo de todos”, fueron las palabras de Hernán, tras obtener la medalla de bronce en los 200 metros de los Paraolímpicos de Londres, con un nuevo record sudamericano.
“Yo me alegro tanto por él, que no sé qué palabras decir. Se mató entrenando, estuvo lejos de su casa mucho tiempo en función de esto y todo es de él, todo es esfuerzo suyo y voluntad de salir adelante en busca de sus sueños”, comentó Norma Mayol, la primera profesora de Hernán, quien lo incentivó y lo ayudó mucho para que entrene junto a profesores de primer nivel del atletismo nacional. Claro que todo se potenció y Hernán llevó esta meta a un juego paraolímpico.
Cabe destacar que Norma es docente de Educación Física de hace ya muchos años, muy reconocida en el ambiente y dentro de las comunidades educativas de las escuelas especiales locales. Para ella fue un año inmejorable, ya que su hermano Miguel Mayol, remero del Club Náutico Zárate participó de los Juegos Olímpicos y ahora lo hace Hernán, su alumno, en un Paraolímpico.
Y Hernán ya no solamente es el héroe de Zárate, sino que lo fue de toda la jornada paraolímpica del miércoles, del jueves y de ayer, saliendo al aire en muchas radios nacionales. En los sucesivos reportajes Hernán habló de su infancia, marcada por el hambre, los golpes y la violencia familiar; algo que supo sobrellevar gracias a la unión con su familia y sus hermanos, a la ayuda de la comunidad educativa de la 501, de sus docentes y de sus compañeros. “Me tuve que hacer grande a los golpes”, se encarga de resumir Hernán. La emoción es el primer sentimiento que surge y dos sencillas palabras, “Grande Hernán”.










