Tal como anticipara este medio, el jueves pasado comenzó el juicio a los policías imputados por el caso de Juan Manuel Bordenave, el joven que fue encontrado ahorcado en un calabozo de Comisaría Primera local y en condiciones que nunca estuvieron claras para la familia, para los amigos e incluso para la propia justicia.
Juan Manuel ingresó a las 12:40 del 7 de junio del 2008 a la comisaría local por “Averiguación de Antecedentes” y cuatro horas más tarde de ser detenido fue encontrado sin vida por un policía que pasó, “de casualidad”, por el frente de la celda, en la cual estaba prohibido alojar a detenidos.
El jueves pasado se presentaron los dos imputados principales de la causa, el comisario retirado Tristán Porcheda, responsable de la Comisaria Primera de Zarate el día de la muerte de Juan Manuel. Este oficial debía supervisar a los efectivos de la comisaria, entre los que se encontraba el Teniente Sebastián Esnaola, el otro imputado de la causa.
Cabe mencionar que a Porcheda, luego de la muerte de Juan Manuel Bordenave, lo ascendieron a Comisario. Y Esnaola presta servicio actualmente en la comisaría de Maquinista Savio de Escobar como oficial de servicio. Esnaola fue quien precisamente, dio la orden de encerrar a Juan Manuel en un calabozo clausurado.
La causa estuvo durante más de un año, literalmente, parada. Sin embargo a principios del 2010 la causa se desdobló. Por un lado, sigue a cargo de la UFI local pero también fue derivada a la UFI N° 1 de Campana, cuyo titular es el fiscal Montani. De esta manera, adquirió agilidad y se imputó a tres policías de los cuales quedaron dos. Desde un principio, la familia Bordenave tiene la corazonada y la seguridad de que Juan Manuel no se suicidó como en un principio informaron desde la Comisaría Primera.Habían perdido un poco el ánimo cuando el fiscal Zocca les entregó un reporte de las investigaciones y de los documentos periciales obtenidos a trece meses de la muerte de Juan Manuel que, de alguna manera ratificaba la hipótesis de suicidio.
Sin embargo, aparecieron nuevas pruebas que llevaron a revisar todo lo investigado e incorporar más para finalmente pasar a la carátula “muerte dudosa” y por eso se están haciendo las averiguaciones causales pertinentes sobre el hecho. Aparecieron cerca de 26 testigos dispuestos a declarar, hay policías procesados y todo parece encausarse detrás de aquella corazonada inicial que tenía la familia Bordenave.
Ya presentados los imputados en la audiencia anterior, el delito que se les endilga es “mal desempeño de funcionarios públicos”.










