Representantes de la empresa Witcel estuvieron ayer en el palacio municipal para reunirse con el intendente Osvaldo Cáffaro y su gabinete y anticiparles que la planta cerrará sus puertas. Raudamente ingresaron a la secretaría privada y se fueron sin hacer ningún tipo de declaraciones.
Actualmente la planta local, como todos los capitales de la empresa, pertenecen a la francesa Arjowiggins, que en las últimas publicaciones de sus balances anunció un aumento de las ventas. En este marco, la planta confirmó que está reestructurándose y que toda su producción la mudaría a Brasil.
A raíz de esto, ochenta empleos directos y otros cuarenta indirectos se verán afectados por el cierre de la planta a fin de mes, confirmando los rumores que corrían a principios de mes.
El Partido Obrero había advertido de esta situación hace dos años en un comunicado, informando sobre un adelanto de vacaciones “en forma compulsiva” y “la imposición de un régimen de trabajo de cinco días a la semana más uno de suspensión con quita del 15 % del salario”. Además opinaron que está llevando a cabo una profunda reestructuración “a espaldas y a costa de sus obreros”. “La primera consideración es que los trabajadores tienen derecho a saber qué pasa con su fuente de trabajo, a exigir a la empresa un plan detallado de sus operaciones en la Argentina. La lucha por conocer los planes de la empresa debe ser entendida como parte de la defensa los puestos y condiciones de trabajo. Hay que rechazar por lo pronto cualquier quita salarial. Para lograrlo es necesaria la convocatoria a una única asamblea de todos los papeleros de Witcel, con la presencia y apoyo incondicional de los dos sindicatos. Allí hay que votar un comité de lucha de los obreros, independiente de su afiliación sindical para unir a la fábrica, y que asuma la dirección del conflicto. Ambos sindicatos deben convocar a plenario de sus delegados y directivas para apoyar las resoluciones de la asamblea de los obreros de Witcel”, era el comunicado difundido por el dirigente local, Daniel Kolinski en el diario Prensa Obrera en enero del 2011.
Por último, de manera oficial el Ejecutivo municipal no comunicó los alcances de la reunión que confirma el cierre de la planta. No obstante, hay un rumor que dos empresas papeleras estarían presentándose como oferentes para comprar, de alguna manera, la planta y preservar las fuentes de trabajo y mantenerlas operativas. Una de ellas sería Celulosa Argentina.









