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  • Siguen los asaltos a los comercios

    17/1/2013

    En pleno centro, y poco antes del cierre del comercio el martes por la noche, fue asaltado el negocio de niños “Kiddy” ubicado en Castelli 831, a pocos metros de Justa Lima.
    Ayer, el negocio estaba “cerrado por robo”, así los confirmó su propietario Julian Román quien junto con su esposa estaban en el local cuando fueron asaltados a mano armada.
    El delito comenzó a desarrollarse cerca de las 19:40 del martes cuando ingresa al local una pareja joven con la mujer embarazada. Se interiorizaron por coches de bebés y cunas, y se retiraron.
    Poco después, a las 20:15, vuelven al negocio, se les abrió la puerta y tras ellos ingresan otros dos individuos armas en mano y comienzan a robar mercadería. Se alzaron con una cuna, un cochecito, cambiadores, mamaderas, chupetes, cunero y además una notebook, un radio grabador y dinero de la caja. En poco minutos, los tres individuos armados junto a la embarazada huyeron en dos motos con lo robado. Poco después llegó la Policía que tomó los datos aportados por los propietarios, quienes señalaron que nunca se presentó personal de la Dirección de Prevención Urbana (DPU) que supuestamente debería hacer rondas de vigilancia permanente en la zona comercial céntrica, víctima de permanentes asaltos a mano armada.
    El propietario terminó pronunciando la conocida frase a que nos hemos acostumbrado las víctimas de hechos delictivos:”por suerte no nos pasó nada”. Una verdad a medias porque la situación de estrés a que se ve sometida una persona cuando es apuntada con un arma con violencia, es traumática aunque “ya nos estamos acostumbrando” a que los ciudadanos tengamos que vivir tras las rejas de las casas o comercios, trabajando con muchos esfuerzo, mientras los delincuentes se mueven en libertad y con total impunidad en búsqueda de sus víctimas.
    En tanto, ayer a las 8:45 de la mañana, un violento robo tuvo lugar en el taller de GNC “Gentille”, ubicado en Hipólito Yrigoyen 1400.
    Allí dos personas encapuchadas, y con armas, ingresaron al taller con fines de robo. Redujeron a los ocho empleados que había, los hicieron acostar en el suelo y llevaron al dueño del comercio a su oficina pidiéndole plata y amenazándolo. Es más, le pegaban culatazos con el arma porque vieron que la caja registradora estaba vacía. Luego el propietario del taller les dio dinero que había en otro lugar y se fueron, dejándolo todo golpeado. “Encima pago fortuna mensualmente con la Tasa de Seguridad y Prevención. Esto no da para más”, se quejó Gentille.

     

    “Cerrado por robo”, decía el cartel en “Kiddy”.