Finalmente, y luego de cinco meses de efectuado los anuncios, AySA (Aguas y Saneamientos Argentinos), se hizo cargo del servicio sanitario de la ciudad tras el pedido del propio Intendente, Osvaldo Cáffaro al ministerio de Planificación Federal.
Con la transferencia del 39% del paquete accionario, esta empresa iniciará su etapa como operador técnico del servicio de agua potable y desagües cloacales.
Esta nueva etapa marca, por otro lado, muestra el fracaso operativo de Aguas de Zárate como una Sapem, como una sociedad anónima con mayoría accionaria del Estado municipal.
En números, la gestión deja a un 40% de población sin cloacas y al 2% sin agua. En cuanto a calidad, todavía hay “bolsones” de baja presión en muchos barrios de la ciudad, escasez de agua en época estival y muchos pozos abiertos que no se tapan, significando obras inconclusas que duran semanas enteras.
En cuanto a los sedimentos, nitritos y otros metales que pueda contener el agua los estudios mensuales que eleva el Ejecutivo al HCD, los valores observados están dentro de los parámetros normales aunque reconocieron, en su momento, que era necesario cavar más pozos. Una tarea que finalmente no se llevó a cabo. Por lo tanto, estos estudios son relativos.
Precisamente lo que caracterizó a toda la gestión de Aguas de Zárate fue la falta de información sobre el plan hídrico a concretar cada año que comenzaba. A juzgar por los resultados, solamente se dedicó a reparar filtraciones y a mantener la red.
Compleja situación financiera
En materia financiera, lo que se sabe, y de acuerdo a las rendiciones de cuenta del Ejecutivo municipal, es que a pesar del aumento que se le brindó a la empresa para solventar las tareas; el Estado municipal es quien sigue girando abultados fondos, todos los meses, para la ejecución de obras que hacen al funcionamiento de la red de agua. Y este proceso se hace de manera discrecional, sin tener en cuenta demandas de los vecinos, nuevas perforaciones para reemplazar a los pozos ya viejos y sin un plan determinado.
A fines del año 2010 la empresa pidió un aumento tarifario del 150 % para finalmente negociar con los ediles un 70 %; que fue lo que finalmente se aprobó. “Si no subsidiamos a la SAPEM, no funciona; no se pueden ejecutar obras. Y los subsidios, ni más ni menos, corresponden a los montos anunciados por las obras prometidas tras el aumento tarifario. Podemos detallar las obras que se hicieron”, había expresado el concejal oficialista, Rodrigo García Otero en mayo del año 2011 cuando se aprobó la Rendición de Cuentas. Sin embargo, nadie sabe, ni siquiera los propios ediles del oficialismo, qué obras se ejecutaron. La única información que reciben hoy siguen recibiendo todos los concejales son los análisis físico- químicos de los pozos.
Por contrato, el Ejecutivo como poder concedente, debe presentar todos los años un “Plan Director de Obra”, el cual está previsto en el contrato de concesión. Pero nunca lo hizo público ni lo elevó al HCD.
Además, “Aguas de Zárate”, como una Sociedad Anónima con mayoría de acciones del Estado Municipal, tiene como objeto social la prestación del agua potable en todos los puntos de la red y en todo momento; algo que a juzgar por los reclamos de varios vecinos, en diferentes barrios, no se está cumpliendo.
Obras prometidas
La última vez que desde la empresa anunciaron una suerte de “Plan Director de Obra” fue el año pasado, El titular de Aguas de Zárate, Claudio Massarini, explicó que se iba a realizar una perforación en barrio Saavedra que, junto a Bosch está separado del área urbana y tienen agua corriente que depende de una sola perforación ubicada al lado de la Escuela N° 11, sobre calle Argerich. Además se anunció el reemplazo del Pozo N° 10, ubicado en Bolívar y Avenida Anta y el desarrollo de perforaciones completas, y otras de menor envergadura, que permitan una mejora en los barrios de San Jacinto y Villa Carmencita, dos zonas en las que, según indicó Massarini existen “bolsones de baja presión”.
Durante todo el 2012, nada se informó; tampoco de qué manera están llevando a cabo el proceso de cloración de los pozos. Algo fundamental en el mantenimiento de la red y la potabilidad del agua.
También se anunció la colocación de medidores de agua para comercios que tengan a este elemento esencial como insumo, por ejemplo los lavaderos de autos. Sin embargo, no hubo cambios sustanciales en esta materia.
Esta nueva etapa que culmina significó un paso atrás para los servicios sanitarios del Partido que se condice con la falta de perspectiva del Ejecutivo municipal en materia medioambiental y del cuidado del agua; algo que tampoco fue exigido o demandado por los propios ciudadanos. Financieramente el Ejecutivo tendrá más margen con el accionar de Aysa pero tendrá la tarea de fiscalizar su operación ante el desafío de dotar de más cloacas a casi la mitad de la población zarateña y de mejorar la calidad en el servicio del agua potable.








