“Con esfuerzo y trabajo cultivamos la tierra desde hace 13 años, manteniendo un acuerdo de palabra con el dueño y ahora, de un día para otro, me la quieren sacar; eso implica quedarme sin vivienda y sin cultivos”, dijo Beatriz Arce Zota sobre la situación que vive desde hace dos semanas cuando maquinas y personal municipal intentaron ingresar al predio conde vive y siembra para abrir calles.
La mujer, madre de ocho hijos y con un marido con problemas de salud, señaló que el martes de la semana pasada funcionarios del área de Habitat, le comunicaron que debía abandonar el lugar dado que allí comenzarían a abrirse calles y porque el terreno, de aproximadamente diez hectáreas ubicado en detrás de barrio España, pasaron a manos municipales. El plazo otorgado para retirar la siembra y retirarse de allí, era de 48 horas. Sin embargo, posteriormente, y mediante la intervención de un representante legal, la familia logró aplazar el término en dos semanas. “Igualmente no entiendo, porque si bien nunca firmamos nada, ahora que surgió todo esto, apareció un supuesto contrato en el que tenemos un alquiler hasta diciembre”, dijo la Arce Zota.
“Desde la Municipalidad nos tratan de usurpadores”, expresó compungida la mujer de origen boliviano y nacionalizada argentina. “Teníamos un acuerdo de palabra con el dueño y desde hace muchos años que trabajamos esa tierra, además, si me hubiesen avisado con tiempo, me hubiese ido sin problemas, el tema es qué hago con mi siembra, nunca me avisaron de la situación y me piden que me vaya de un día para otro”, indicó y añadió, “si me pagan mi siembra, me voy”.
De acuerdo a lo informado por la mujer, al tomar conocimiento de lo sucedido por la presencia de personal municipal en el predio, se comunicó con el propietario del lugar quien le aseguró que las cuatro hectáreas que tenía sembrada no iban a ser tocadas.
“Nos dijo que nos quedáramos tranquilos porque nadie nos iba a sacar de ese lugar”, señaló, “pero desde Habitat quieren abrir calles y nos dijeron que teníamos que salir de ahí porque le estábamos haciendo retrasar el trabajo y el costo de las maquinas que habían alquilado; nadie nos recibe y nos tienen de un lado a otro sin darnos respuestas, encima el dueño no se hace cargo y nos dio la espalda”.
Arce Zota sostienen que su única intención es recuperar lo invertido en el lugar, la siembra que todavía tienen allí y que le obligan a cosechar aún sin estar lista.










