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Cooperativas de trabajo utilizadas con fines políticos

Denuncian irregularidades en el sistema de cooperativas. (Foto archivo)

Fueron pensadas en el año 2009 como una alternativa para la contención de personas sin trabajo, con el fin de incorporarlas al mundo laboral de una manera comunitaria y con un salario mínimo que funcione como incentivo; además de inscribirlas a cursos de capacitación para que se especialicen.
Al igual que la Asignación Universal por Hijo, las cooperativas de trabajo “Argentina Trabaja” es un programa que, conceptualmente, debería tender a desaparecer conforme crezca el país, se redistribuya el ingreso y se formalice el empleo. Sin embargo, en el camino, todo se desvirtuó.
A fines del 2009 y principios del año 2010, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación autorizó la creación de diez cooperativas en Zárate; dándole la potestad total al intendente de manejarlas. Pero sólo cinco decidió manejarlas el Ejecutivo municipal directamente, delegando a las otras cinco a Pedro Bassi y a Javier Yagode, referentes del Movimiento Evita. Aún hoy, nadie sabe por qué se les dio el manejo de estas cooperativas a esa agrupación política, aunque muchos peronistas opositores al intendente Osvaldo Cáffaro aseguran que fue por favores políticos cuando Bassi era concejal.
Luego, el ministerio de Desarrollo Social planteó la incorporación de más cooperativas al distrito; pero el Municipio se opuso al manejo. Fue así como se terminaron creando más cooperativas pero no de ámbito municipal sino provincial, con un total de 360 trabajadores.
Actualmente cada cooperativista tiene una carga horaria de 30 horas semanales y cobra, por medio de una tarjeta y por cajero, $ 1.200 mensuales más la posibilidad de obtener un plus por productividad y presentismo que eleva el salario mensual a $ 2.000 mensuales.
En tanto, el sueldo de los cooperativistas los abona el Ministerio en una “cuenta sueldo” de Banco Nación. De hecho, solamente el Municipio administra el presupuesto que la cartera social nacional le deposita en una cuenta para que los cooperativistas trabajen en concepto de comprar ropa, guantes, bolsas de residuos, combustible para las máquinas bordeadoras, pintura, otros insumos y todas las herramientas que precise para trabajar. Claro que cada tarea la decide la comuna, mediante un Ente Ejecutor que está actualmente está dirigido por Rodrigo García Otero y por Flavia Montivero, quienes tienen el manejo total de todas las cooperativas.
Siguiendo con el derrotero de la conformación de estas cooperativas, en el año 2011 se hizo un censo general por el cual se unificaron todas las cooperativas, eliminando las categorías municipales y provinciales para echar por tierra un sinfín de denuncias por irregularidades. Precisamente la denuncia reiterada, a nivel provincial, era que punteros políticos manejaban discrecionalmente a cada una de las cooperativas. Entonces el Gobierno nacional decidió realizar un censo y luego, ya con el padrón depurado, darles la oportunidad a todos los cooperativistas de reagruparse y conformar nuevas cooperativas.
A raíz de esto, en Zárate se conformaron unas 27 cooperativas, que continúan en la actualidad, compuestas por entre 25 y 30 trabajadores cada una; lo que da un total aproximado de 675 cooperativistas y la potestad de administrarlas a los municipios con veedores y operadores territoriales del ministerio para controlarlos. Con 675 cooperativistas atendiendo los barrios periféricos, más los empleados municipales, los barrenderos de la nueva empresa concesionaria del servicio de recolección y las cuadrillas de la empresa “Clean Garden”, contratada por el Ejecutivo municipal, la ciudad debería estar más limpia de dos años a la fecha.

Denuncian posibles irregularidades

El censo del 2011 era obligatorio. Entonces todos los cooperativistas debían asistir a las entrevistas personales con personal del Ministerio de Desarrollo Social que comanda Alicia Kirchner.
En aquel momento, la cantidad de cooperativistas que se presentaron fue de 1.100 personas, sin embargo quedaron 730. El motivo de esta depuración fue que 370 cooperativistas tenían trabajo o habían sido puestos “a dedo” por ser familiar de algún funcionario o político. Según confirmaron los propios cooperativistas, había personas inscriptas que estacionaban sus autos 0 kilómetro en el descampado ubicado frente al Centro Integrador Comunitario (ya que el censo se hizo en el CIC) e ingresaban al edificio de Agustín Alvarez y Pellegrini a completar aquel censo, que tuvo una duración de cuatro meses. Al día de hoy, estas denuncias continúan y hasta hay un caso de un empleado municipal que también está inscripto en el programa.
Para que un cooperativista cobre un plus es necesario que el Ente Ejecutor, conformado por funcionarios municipales, les pase el presentismo. Todos los presidentes de las cooperativas rinden al Ente Ejecutor una planilla y éste último lo ingresa en el sistema para informarle al Ministerio de Desarrollo Social. En este sentido, se generaron diversas denuncias sobre cooperativistas que no iban a trabajar pero terminaban cobrando lo mismo que el resto de los trabajadores por ser conocido o amigo de algún funcionario. Del mismo modo, cooperativistas denunciaron al Ministerio de Nación “aprietes” para ser obligados a realizar tal o cual labor, a expensas de ponerle “ausente”. Otras denuncias tuvieron que ver con el desarrollo de los trabajos: existe una cooperativa compuesta por mujeres que desempeñaron el trabajo de juntar troncos en la costanera o cortar el pasto al rayo del sol en la ruta 6.
También se acumulan denuncias sobre la discrecionalidad en la inscripción de cooperativistas a cursos de especialización, que se dictan en Campana, o en viajes anuales que se realizan a Tecnópolis. “Siempre viajan los mismos cooperativistas a Tecnópolis con todo pago y siempre son los mismos que realizan cursos o, que en vez de trabajar, se ponen a tomar mates cuando todos estamos cumpliendo con nuestro trabajo de limpieza y mantenimiento”, reveló a LA VOZ un cooperativista local.
Asimismo, el Municipio es quien decide qué trabajos hacer y envía al Ministerio el presupuesto para realizar todas las obras. Sin embargo, a la hora de realizar el trabajo, los materiales que utilizan pueden terminar siendo muy precarios y no se condicen con lo presupuestado. Esta es otra de las denuncias enviadas al ministerio de Alicia Kirchner.
Otro de los reclamos fue por la obra social, no en cuanto al funcionamiento sino en torno a la decisión unilateral del Municipio; que de un día para el otro, incorporó a todos los cooperativistas a la obra social “Fedecámaras”.
Por último, otra de las denuncias más reiteradas es que se envían a los cooperativistas a realizar tareas de limpieza en sectores donde debería hacerlo una cuadrilla municipal; dado que las cooperativas están referenciadas en barrios y no en sectores de la ciudad. Entonces, la misión es mantener su barrio y no lugares públicos como la Costanera o, el caso más evidente, limpiar todo el predio de Lavalle y Pellegrini donde se desarrolló el festival de bikers auspiciado por el gobierno de Scioli, denominado “Rockeaba”

En números 

– 27: son las Cooperativas de Trabajo en el Partido.
– De 25 a 30: son los cooperativistas que integran cada una.
– 730: es el total de cooperativistas
– 30 horas semanales es la carga horaria de trabajo.
– 1.200 pesos mensuales: cobra cada cooperativista que con un plus por presentismo o mayor producción puede llegar a 2.000 pesos.
– Cerca de 1.000.000 de pesos: es el costo mensual de este programa del Ministerio de Desarrollo Social en Zárate.

 

Denuncian irregularidades en el sistema de cooperativas. (Foto archivo)
Denuncian irregularidades en el sistema de cooperativas. (Foto archivo)