Con una misa en acción de gracias oficiada por el obispo diocesano, Monseñor Oscar Sarlinga, el Colegio San Pablo celebró ayer su 30° aniversario en el establecimiento (Rawson 155). Autoridades educativas y municipales se hicieron presentes.
Con emoción y mucha alegría se vivió ayer la celebración por toda una trayectoria al servicio de la educación en Zárate. Alumnos, docentes y directivos participaron de la ceremonia que se desarrolló en el patio de la institución.
El colegio, que comenzó con una matrícula de 20 alumnos varones en aulas de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, educa actualmente a 1500 alumnos -en sus tres niveles, inicial, primario y secundario- con una fuerte apuesta en su desarrollo integral.
Con una sólida base espiritual, de valores cristianos, sus estudiantes adquieren habilidades, destrezas y conocimientos que abarcan tanto el campo de la conducta exigida para alcanzar el éxito escolar como aquellos que son necesarios para el desarrollo del alumno como persona con un compromiso de vida que se enmarque en los valores evangélicos.
Finalizada la eucaristía celebrada ayer en la mañana, de la que también participaron el representante legal del establecimiento, Monseñor Edgardo Galuppo y el párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, Mario Medina, dio comienzo al acto académico. Momentos emotivos transcurrieron con las lecturas de las palabras de las autoridades escolares.
En ellas se repasó la historia del establecimiento que reflejó el ideario del colegio que busca conocer a cada alumno, tratando de llegar a su corazón y descubrir allí los dones que cada uno recibió para saber ser y saber hacer. De allí su lema, “Ayudar a Crecer en el Ser”.
Una condición que implica que la escuela es un espacio inmerso en una realidad, que muchas veces resulta ser la caja de resonancias de todo lo que sucede en la sociedad.
Por ello, enfrenta el desafío de experimentar los cambios que se producen en el paradigma educativo y en la sociedad misma.










