Luego de dos semanas de las elecciones legislativas, que se caracterizaron por una exaustiva propaganda en la vía pública con “guerra” de afiches en todos los lugares disponible,s más lento fue la limpieza de esos espacios.
Sólo al Frente Progresista (radicales y socialistas) se los encontró el martes siguiente al comicio en las calles de la ciudad limpiando paredes, sacando pasacalles y banners de campaña. El ejemplo de civilidad, no fue seguido por el resto que pasivamente espera que el tiempo “borre las huellas”. Así es como, desde hace una semana en la céntrica esquina de Brown y Pinto, yace una montaña de restos de afiches que fueron arrancados del paredón del lugar porque se iban despegando, para ser amontonados en espera que los recojan. Los políticos y autoridades electas deberían servir al principio de mantener limpia la vía pública, no es ejemplo alentador para una gestión legislativa, que los restos de propaganda de campaña acrecienten la falta de higiene urbana.










