En la mayoría de los municipios bonaerenses, sus gobernantes están tratando de tomar previsiones para un año al que ya consideran “muy complejo en materia financiera”. Y en ese marco, algunos intendentes han iniciado contactos entre sí, para evaluar la posibilidad de pedirle “en conjunto” a Daniel Scioli que “establezca un aumento salarial moderado” para los docentes y demás sectores de empleados públicos de la Provincia, en la medida que la mejora que se concede en esa jurisdicción funciona como pauta para las negociaciones salariales en los municipios.
“UN AÑO DIFICIL”
Con déficit estructurales de larga data, la mayoría de los intendentes bonaerenses prevén que esas dificultades podrían profundizarse este año. Entienden que el motor de esa agudización de la insuficiencia de recursos será la inflación, en la medida que el Gobierno no parece acertar, por ahora, con medidas que reviertan esa tendencia. Evalúan, así, los jefes comunales que la inflación impulsará fuertes aumentos en sus tres gastos esenciales: los sueldos, la recolección de la basura -que también se incrementa en buena medida por los salarios- los insumos para la prestación de los servicios básicos que prestan los municipios. De hecho, con muy bajas partidas para obras públicas e inversiones, en la mayoría de las comunas esos tres rubros se consumen prácticamente todo el presupuesto, en particular los primeros dos (sueldos y el servicio tercerizado de la recolección de residuos).
LA PAUTA SALARIAL
Frente a esas previsiones, a los intendentes los inquieta en particular las negociaciones salariales que deberán encarar con su personal en las próximas semanas. Como no existe una paritaria común a todas las comunas, en cada distrito se desarrollan negociaciones locales, lo que determina niveles salariales y aumentos disímiles entre cada municipio. Con todo, para los ajustes de cada año, el incremento de sueldos promedio que se concede a los empleados del Estado provincial suele ser la pauta con la que se encaran las discusiones en los municipios. En ese contexto, las primeras señales de los gremios provinciales que, aunque extraoficialmente, ya apuntan a conseguir una mejora de no menos del 30 por ciento para este año, ha contribuido a profundizar la inquietud de los intendentes. Varios de ellos sostienen que no podrían pagar un aumento de esa magnitud y prevén una larga etapa de conflictos. También preocupa a los jefes comunales la posibilidad de que en algunos municipios el intendente -ya sea porque cuenta con más recursos o porque prevé presiones sindicales muy fuertes- “se desbande” y otorgue un aumento “fuera de las posibilidades” de sus finanzas y esa mejora arrastre al resto. De hecho, según observan, algunos jefes comunales ya abrieron negociaciones a fines de diciembre y las retomarían en las próximas semanas. ALTERNATIVAS
Frente a este panorama, los intendentes -en particular los del oficialismo- evalúan dos alternativas. Una de ellas, según las primeras conversaciones entre jefes comunales del Conurbano, apunta a elevarle un pedido formal al Gobernador para que los aumentos salariales que se establezcan para los diversos sectores del personal provincial “no lleguen al 25 por ciento”. La otra opción que analizan es de más compleja concreción, pero está siendo evaluada. La idea es que, a través de una ley o de un decreto, se establezca una especie de paritaria común a todos los municipios y que en ella se establezca un techo para la mejora que se determine.
CUENTAS QUE NO CIERRAN
Los presupuestos para este año elaborados en los municipios y sancionados por sus concejos deliberantes hacia fines de 2013 ya reflejan las dificultades financieras que los distritos afrontarán en este ejercicio. Es frente a esos números que algunos jefes comunales impulsaron y obtuvieron la aprobación, en sus concejos, de fuertes subas en las tasas municipales. Esos ajustes van del 25 por ciento en el mejor de los casos hasta más del 80 por ciento en otros. Pero los intendentes observan que ese aumento de la presión fiscal sobre los vecinos no alcanzaría para compensar el incremento de los gastos por efectos de la inflación y de las mejoras salariales que se concedan. En ese marco, a los jefes comunales los preocupa también centralmente la renegociación del contrato de recolección de los residuos que debe darse cada año, al impulso de los aumentos salariales que recibe el personal de las empresas que tienen concesionado ese servicio. Dos factores confluyen para “complicar” ese rubro: buena parte de las comunas gasta hasta la mitad de su presupuesto en la recolección de residuos. Y los empleados de las empresas de ese sector son afiliados al gremio de camioneros que, según ya es tradición, consigue cada año los aumentos salariales más importantes, por encima del promedio del resto. Ir al inicio de la nota









