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El sacerdote Osvaldo Montferrand cumplió 45 años predicando la Palabra de Dios

El pasado 22 de diciembre, el sacerdote Osvaldo Montferrand cumplió 45 años predicando la Palabra de Dios y el martes pasado, 74 años de vida.
El Padre Osvaldo hizo historia en la parroquia María de Nazareth de Villa Fox, donde fue párroco por muchos años y en dos etapas, la última de 18 años ocupando el lugar del Padre José María Jaime. Se ordenó como sacerdote en el año 1968 en Medellín, Colombia, y desde aquel entonces comenzó a trabajar en Zárate.
El 20 de marzo del 2010 fue nombrado como sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora de Luján de Villa Massoni, por expreso pedido de él para continuar su labor al frente de otra sede parroquial. Desde aquel entonces fue notorio el trabajo desempeñado por toda la comunidad en los diferentes barrios aledaños y, esencialmente, en el hospital acompañando a los enfermos. También se ocupó de mejorar ediliciamente a la parroquia y al salón parroquial.
extenso camino de brindarse al prOjimo
“Monfe” desde muy joven se acopló al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que se trató de un movimiento carismático dentro de la Iglesia Católica argentina que intentó articular la idea de renovación de la Iglesia subsiguiente al Concilio Vaticano II con una fuerte participación política y social. Este movimiento estuvo formado, principalmente, por sacerdotes activos en villas miseria y barrios obreros, entre 1967 y 1976 referenciados en Carlos Mugica, en Capital Federal. Y “Monfe” fue uno de ellos en esta zona.
A partir de 1976 fue enviado a Francia y al comenzar la década del ochenta regresó.
Estando al frente de Villa Fox realizó trabajos de albañilería en diferentes capillas de barrios aledaños que eran parte de la jurisdicción de María de Nazareth. Todo este trabajo lo hizo con los propios vecinos del barrio y no descuidando sus labores eclesiásticos.
A principios del año 2008 el por entonces Papa Benedicto XVI, lo nombró “Capellán de su Santidad”, y por ende miembro de la Familia y de la Capilla Pontificia.
Actualmente también se encuentra desempeñando el rol de asesor latinoamericano y nacional de “Vida Ascendente”. Es más, recientemente estuvo en un encuentro que reunió a todos los países andinos de América Latina en octubre del año pasado en Machala, Ecuador. Esta labor es desarrollada por Osvaldo desde hace más de treinta años, acompañando a todos los grupos del movimiento “Vida Ascendente” en Argentina y en Latinoamérica.
“Para nosotros el adulto mayor es protagonista en su grupo, no es objeto de cuidado y de ayuda de los demás miembros de la comunidad. A toda edad se puede ayudar a los ancianos que están solos o visitar geriátricos, en los grupos de Vida Ascendente son los propios mayores quienes se reúnen y deciden. Muy a menudo las personas que llegan a la edad madura tienen la impresión de que su vida se ha acabado. Tienen tendencia a remitirse al pasado con nostalgia, para ellos es vital encontrarse entre mayores, salir del pesimismo y de la soledad, y decidirse a seguir viviendo, recorrer una nueva etapa”, fueron sus palabras en una entrevista que le dedicó a una revista de República Dominicana.
Por otro lado, el Padre Osvaldo es uno de los sacerdotes que más difunde la Doctrina Social de la Iglesia en toda la Diócesis, participando de encuentros y difundiendo documentos generados en éste ámbito no muy transitado de la Iglesia. La Doctrina Social consta de un conjunto de normas y principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad basado en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia católica. Hoy estos problemas forman parte cotidiana de la palabra del Papa Francisco I.

“Dios te bendiga, hermano”

Todos los que lo conocen a “Monfe”, coincidirán en que una felicidad muy especial lo habrá invadido cuando en marzo del año pasado se conoció la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como nuevo Papa. “Los que éramos jóvenes cuando se vivió el Concilio Vaticano II, vivimos una alegría semejante, nos llenamos de esperanza de ver que el Evangelio volvía a ser proclamado con toda su “buena noticia”. Las cualidades que hoy se consideran tan claras en Francisco, no eran tan apreciadas entre nosotros, en nuestra manera de tratarnos no se privilegiaba ni lo simple, ni lo pobre, ni la cercanía con la gente ni la distancia con los favores del gobierno. Pretender vivir pobre, negarse a ser cortesano, hacer una capilla en el barrio antes se consideraba no estar en lo importante. Hoy la opción por los pobres no podremos ignorarla más. Hace tiempo nos parecía un sueño imaginar una Iglesia donde nos guste vivir, donde se pueda decir lo que se piensa. Una Iglesia que escuche en lugar de hablar, que reciba en lugar de juzgar, que perdone sin querer condenar. Donde se pueda ser uno mismo sin sentirse excomulgado”, eran las palabras del Padre Osvaldo al enterarse de la noticia de que el nuevo Papa era Bergoglio.
Y reveló una carta que Bergoglio envió a los párrocos a principios de año para preparar la Semana Santa, previo a enterarse de que iba a ser nombrado Papa. “Decía; `tenemos que salir a hablarle a la gente de la ciudad ¿Nos vamos a quedar en la parroquia encerrados? Tenemos que salir de la cáscara y decirles que Jesús vive, que vive para él, para ella y decírselo con alegría. La Semana Santa es una oportunidad de desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se reduce a más de lo mismo, para instalar una Iglesia de puertas abiertas, que llegue a los que no se acercan. Un gran trabajo le espera para “reedificar la Iglesia”, como Cristo le pidió a Francisco en San Damiano´”, fueron las palabras de Jorge Bergoglio evocadas por Osvaldo Montferrand en marzo de este año.
“¡Dios te bendiga, hermano!”, era el cierre de la carta de Osvaldo, como un festejo lleno de gozo con el que concluía Monferrand su carta de bienvenida al nuevo Papa. Esas palabras hoy resuenan en Villa Fox, en Villa Massoni y en todas las capillas en las que “Monfe” trabajó y compartió su pasión por Cristo; comunidades en las que su misión aún sigue dejando una huella imborrable.