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Emotivo homenaje a San Martín en el aniversario de su nacimiento

El acto en la plazoleta contigua al Municipio.

Como todos los años, ayer 25 de febrero, el pueblo de Zárate recordó el aniversario del natalicio del General José de San Martín, en un acto realizado en la plazoleta contigua al palacio municipal donde se emplaza su monumento rodeado de las banderas sudamericanas Argentina, Chile y Perú, países a los que liberó definitivamente del colonialismo español.
El acto organizado por la Asociación Cultural Sanmartiniana de Zárate en forma conjunta con la Municipalidad, contó con la presencia de autoridades civiles encabezadas por el intendente Osvaldo Cáffaro, funcionarios de su gabinete, el presidente del Honorable Concejo Deliberante Aldo Morino, concejales , la diputada provincial Sandra París, delegaciones de las Escuela Nro. 1, Nro 11 y EET Nro. 3, miembros de CEVEMA Zárate, delegaciones de colectividades extranjeras con sus banderas: alemana, española, italiana, portuguesa, polaca, croata, francesa y uruguaya, representantes de Bomberos Voluntarios, Asociación Amigos del Museo de Zárate y del Círculo Popular de Cultura. De la Casa del Docente, Club de Leones, Rotary Club de Zárate, Unión de Educadores Zárate, Sociedad Argentina de Escritores, Grupo Scout Alf. T. Nelson Page, Alcohólicos Anónimos, autoridades de la Base Naval de Zárate, de las fuerzas de Seguridad con asiento en Zárate de Prefectura Naval y Gendarmería nacional, jefes de la policía bonaerense y vecinos.
El acto comenzó con la entonación del Himno nacional ejecutado por la banda de Prefectura quien cerró el acto, luego de la colocación de ofrendas florales al pie del busto de San Martín, con la Marcha de San Lorenzo que fue cantada con especial emoción por los presentes.

“La más grande figura de la argentinidad”

El presidente de la Asociación Sanmartiniana, Lic. Sergio Robles, estuvo a cargo del discurso en el que se recordó la trayectoria sanmartiniana, haciendo especial referencia en cómo se conformó la figura del prócer, “ en esta ocasión nos referiremos al período que dio forma a su nacimiento simbólico como la más grande figura de la argentinidad y que se sitúa en el último tercio del siglo XIX, en momentos en que se consolidaba un proyecto de nación y ante la necesidad de encumbrar a algún personaje de la independencia a aquella categoría”, señaló.
“Fue San Martín quien mejor supo reunir la opinión favorable de las distintas facciones políticas e historiográficas enfrentadas, correspondiendo a Bartolomé Mitre colocarlo en el lugar que ocupa hoy entre nosotros”.
“Esto no fue ni gratuito ni fruto del azar, porque San Martín junto a Bolívar fueron los hombres que lideraron la independencia de América del Sur, la más poderosa convulsión de los tiempos modernos, al decir de Gandía”.
“Esa expectabilidad sobre la trayectoria de San Martín que habría de consagrarlo como héroe nacional ocurrió solo después de su muerte, para cuando las elites políticas e intelectuales argentinas y chilenas percibieran la potencialidad del pasado revolucionario en la creación de lazos de cohesión e identidad nacionales”.
“Sin embargo, su rescate del olvido fue progresivo. Recién en 1877 el presidente Avellaneda juzgó oportuno activar la repatriación de los restos de San Martín, empresa que se demoró tres años más. En ese lapso se dispuso construir un mausoleo en un lugar anexo a la Catedral Metropolitana después de limar asperezas con las autoridades eclesiásticas por las vinculaciones masónicas del general”.
“La carroza destinada a trasladar el ataúd en el desfile previsto por las calles de la ciudad, también serían cuidadosamente preparada a los efectos de colocar al héroe en la órbita universal de los grandes jefes de las guerras continentales”.
“El día elegido para realizar la ceremonia de repatriación de los restos del Libertador fue el 28 de mayo de 1880. A Sarmiento correspondió el discurso de recepción en nombre del Ejército teniendo la oportunidad del enlace entre pasado, presente y futuro con lo cual era posible reparar algunas heridas: “Vosotros y nosotros, pues, hacemos hoy un acto de reparación de aquellas pasadas injusticias, devolviendo al General don José de San Martín el lugar prominente que le corresponde en nuestros monumentos conmemorativos”. Luego el presidente Avellaneda exaltó las enseñanzas perdurables de San Martín remarcando su legado de mayor valor consistente en haber evitado la tentación de hacer “una espada en cetro”.
Y continuó Robles: “El campo ya estaba preparado para la consagración histórica. Para escribir su obra, Mitre repitió el recorrido de la gesta sanmartiniana, entrevistando a antiguos soldados del Ejército Libertador, reunió papeles dispersos, leyó memorias y libros y la documentación que recibió de manos de los descendientes de su biografiado. “Esa erudita y formidable operación intelectual quedó reunida en gruesos volúmenes que consagraron a San Martín como héroe nacional, y a través de su periplo de hazañas y derrotas guerreras proyectó a la revolución rioplatense en escala continental”.
“Cuando Mitre encaró este formidable trabajo de investigación, ya era un historiador reputado que contaba con varias obras escritas en su haber: en 1857 había publicado un primer bosquejo de la vida de Belgrano y en 1877 ofreció la versión definitiva de la Historia de Belgrano y de la independencia argentina. En ese lapso, Mitre trató de articular un relato fundador que imbricara el pasado, el presente y el porvenir auspicioso del nuevo país”.
Aunque la narrativa mitrista estuvo destinada a las elites dirigentes y al público escolar, la imagen que construyó de San Martín habría de trascender los selectos círculos de lectores capaces de sostener la lectura de los gruesos volúmenes dedicados al héroe y la independencia sudamericana y contribuir decididamente a la imposición de contenidos y valores de la “argentinidad• entre los hijos de los inmigrantes que contribuyeron a forjar el nuevo perfil social, económico y político de la Argentina moderna.
Para diciembre 1887 saldría a la luz la publicación de los primeros ejemplares de la Historia de San Martín y la emancipación americana. En ella Mitre dirá:
“En San Martín, el rasgo primordial, el sentimiento generador de que se derivan y deducen las cualidades que constituyen su ser moral, es el genio del desinterés, de que es la más alta expresión en la revolución sudamericana… La grandeza de los que alcanzan la inmortalidad, no se mide tanto por la magnitud de su figura ni la potencia de sus facultades, cuanto por la acción que su memoria ejerce sobre la conciencia humana, haciéndola vibrar de generación en generación en nombre de una pasión, de una idea, de un resultado o de un sentimiento trascendental. La de San Martín pertenece a este número”.
Y finalizó diciendo: “De esta manera, José de San Martín quedará definitivamente consagrado como figura convocante del pasado, para pensar entre todos nuestro destino común”.

El acto en la plazoleta contigua al Municipio.
El acto en la plazoleta contigua al Municipio.