Los adolescentes conforman un grupo etario susceptible de ataques de todo tipo. A la hora de los asaltos no son un grupo altamente vulnerable, ya que si bien son víctimas fáciles por transitar distraídos, no se espera que lleven mucho dinero o cosas de valor encima. Sin embargo es muy frecuente la agresión a un menor de edad para asustarlo y forzar un ingreso a su domicilio.
Además son vulnerables a otros dos tipos de ataques: violaciones o acosos, y agresión por parte de otros jóvenes sin motivos de robo. Estos últimos incluso pueden provenir de compañeros de escuela o vecinos del barrio y son tristemente populares en estos días en la televisión nacional.

¿Cómo podemos ayudar a los chicos? Como primera medida podemos empezar ayudando a que sean lo menos elegibles posibles para un ataque, dicho en otras palabras: que no luzcan como víctimas.
¿Y cómo luce una víctima? Generalmente parece débil, está desprotegida (sola), no hay nadie alrededor para ayudarla si pide auxilio, tiene elementos de valor visibles (cartera o campera ostentosas, celular a la vista, billetera accesible, etc.) y sobre todas las cosas está distraída.
Uno de los grandes errores que se cometen en la vía pública es estar distraídos. Es fundamental poder detectar los peligros en el entorno mientras se está haciendo otra tarea (por ej. manejando, o caminando hacia un lugar determinado).
Existen cuatro niveles de atención para cuando estamos en la calle que están identificados con un código de colores. El nivel 1, o blanco, es la persona que está completamente abstraída del entorno. Generalmente con auriculares, escuchando música, o mensajeando con su celular. El nivel 2 es amarillo y enmarca a las personas que transitan por la calle mientras observan al entorno sin dejar de realizar otras tareas por ello (ej. manejar). El nivel 3 es naranja y representa a las personas que identifican como amenaza a casi todos los elementos que lo rodean, es altamente estresante y erróneo, ya que si todo es una amenaza no van a acertar a la amenaza real. El nivel 4 es rojo, y se da en el momento en que una persona está comprometida en una situación de agresión o robo.
Cuando se detecta un sospechoso que nos está observando debemos preguntarnos: ¿Nos está mirando? ¿Se está acercando? ¿Qué hace con sus manos? ¿Disimula algo? ¿Está con otros? ¿Esos otros se me acercan?
Cuando se percibe peligro, no deben dejarse estar e inmediatamente deben moverse de ese lugar, buscar compañía, entrar a un comercio en donde haya bastante gente, cambiar el colectivo por un remise, o encaminarse hacia donde haya alguien más.
Cecilia Salbuchi – Karate y Defensa Personal – facebook.com/DefensaPersonalZarate










