A pocos días de cumplir los diez meses de funcionamiento de la Comisaría de la Mujer y la Familia, la Subcomisario Gabriela Acerbi, titular de la dependencia local dialogó con LA VOZ y evaluó el periodo recorrido y la importancia de la institución en la ciudad.
La Comisaria de la Mujer y la Familia fue inaugurada el pasado 28 de noviembre, luego de las gestiones iniciadas desde el gobierno municipal, ante la necesidad de contar con un espacio que proveyera de contención, abordaje y recepción de denuncias para todos aquellos conflictos que tuvieran que ver con la violencia de género.
Así, en el corazón de FONAVI, en la calle Pacheco, ente Moreno y Alem, está emplazada la dependencia que a diario recibe numerosas consultas y denuncias. “Desde el comienzo la gente empezó a acercarse y a plantear muchas dudas. Con el correr del tiempo se fueron acercando cada vez más con las temáticas que tienen que ver con la violencia de género y demás”, explica la titular de la dependencia.
En lo que respecta a la tendencia de la cantidad de registros de denuncias, indica que “es oscilante”, pero que “casi siempre se mantiene en el mismo nivel”, dando un promedio cercano a las 150 denuncias mensuales. Pero allí, no solo acuden mujeres que sufren episodios de violencia en el ámbito del hogar, sino que también, según indica Acerbi, asisten hombres por casos de violencia familiar. En este sentido detalla: “Entendamos esto (la violencia familiar) como el núcleo que compone a toda la familia, que está compuesto por ascendentes, descendientes, laterales, problemas con hijos, personas con problemas de salud mental o menores con problemas de adicción, que también genera violencia en la casa”. En el caso de los padres que judicializan una situación, debido al impedimento de vinculo o contacto con su hijo, el procedimiento se basa en la recepción una denuncia penal “porque es un delito que está penado. Es violar o impedir que el otro padre tenga contacto con el niño menor de diez años”.
Con el objetivo de generar una vinculación con las esferas y estratos más cercanos a la realidad social, días atrás, el equipo de trabajo de la Comisaria de la Mujer, mantuvo reuniones con los Centros de Participación Municipal (CEPAM), donde pudieron conocer el trabajo que allí se realiza y recabar datos de la situación de los vínculos familiares en los barrios. “Abrimos las puertas de la Comisaria, la gente de los CEPAM hace un trabajo titánico. Nos encontramos con personas con mucha vocación por ayudar, que tienen contacto con gente que la policía u otras autoridades no pueden llegar por la cultura u otras razones. Es gente que los escucha y está con ellos”.
La toma en conocimiento de la información que maneja la gente abocada al trabajo social, la contención psicológica y emocional, es de gran importancia para el desarrollo de la actividad de la Comisaria de la Mujer, al permitirse abrir el espectro bidireccional de datos que permiten esbozar una realidad social.
Consultada sobre la posibilidad de un abordaje de oficio ante la toma de conocimiento de un conflicto familiar, Acerbi sostiene que al advertir una situación, “como puede ser la vulneración de algún derecho del niño, nosotros nos ponemos en contacto con el equipo local de Protección y Promoción de los Derechos del Niño que funciona en el Centro de Integración Comunitario (CIC). Allí vemos como se puede hacer para llegar a ese niño que posiblemente esté siendo vulnerado en conjunto”.
Los contactos primarios con los que se relaciona la Comisaria de la Mujer, en primera instancia y de manera directa, se encuentran los denunciantes, desde donde parte el abordaje. Luego, la relación se extiende a la Fiscalía interviniente en el hecho, el área de Familia y Género y el CIC, para dar inicio el proceso de contención y asesoramiento.
“Nosotros tomamos cierta cantidad de denuncias, de eso se hace un resumen que se eleva a Fiscalía y al equipo de Familia y Género, aunque si es algo muy problemático lo hablamos directamente. A partir de allí, se ponen en contacto con la as victimas para brindarles atención”, explica.
En su evaluación, la Subcomisario Gabriela Acerbi, quien estuvo nueve años a cargo de la Oficina de Violencia de la Comisaria 1ra, advierte que existe una serie de cambios en la atención, al contar con un edificio propio, aunque destaca que “la oficina siempre funcionó perfectamente”. “La vorágine de trabajo es distinta; allí hay muchas problemáticas. La persona llega y espera, ve que los oficiales van y vienen, atienden mucha gente, los teléfonos suenan, y se desalientan”. Es ahí donde destaca la necesidad de un espacio.
Acerbi comanda la dependencia, asesora a los denunciantes, los escucha y, si es necesario, ella misma les toma la denuncia. Prima la ideología del trabajo en equipo. El personal de formación policial, viene realizando capacitaciones desde el lanzamiento, con el objeto de brindar una mejor atención a las víctimas.
En este sentido, explica la necesidad de perder el miedo y buscar ayuda cuando la situación en el hogar se vuelve hostil. “La gente puede acudir cuando haya violencia de género hacia la mujer en el ámbito que se encuentre, violencia familiar y abuso o maltrato a niños”, sostiene. Cabe señalar que por violencia no solo se interpreta las agresiones físicas, sino también el maltrato psicológico, sexual, económico y patrimonial, violencia doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática.
“Acá utilizamos mucho la humanidad, más que imponer la autoridad”, señala y apunta que el personal de la dependencia no mantiene contacto con el denunciado, sino que en un determinado procedimiento, piden apoyo del Comando de Prevención Comunitario de la cuadricula de donde toque la diligencia, a la vez que actúan de manera mancomunada con Dirección de Prevención Urbana, y las demás fuerzas que operan en la ciudad.
En su reflexión personal, Acerbi sostiene que el lanzamiento de la Comisaria de la Mujer “es un avance, para que tanto la institución policial como la población puedan hablar del tema, y que no sea como años atrás, que fue un tabú, donde de eso no se hablaba, o naturalizaba conductas que no son correctas”. También advierte la existencia de un mayor registro de situaciones que ya sucedían, porque la gente fue adquiriendo más y mejor información: “Hay un nuevo despertar. Creo en que, dentro de unos años, esto cambie”.
Para las víctimas de algún delito relacionado con la violencia de género, existe la línea telefónica gratuita 144 que funciona en todo el país, las 24 horas, los 365 días del año. O bien, pueden dirigirse a la dependencia policial, ubicada en Pacheco al 1000 Tel: (03487) 570393.










