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  • Vecinos de un asentamiento piden presencia del Estado

    9/3/2016

    En terrenos que antes eran de la empresa Terminal Zárate, un grupo de vecinos lo usurpó y comenzó a edificar sus viviendas como podían, de madera, de chapa o cualquier material que encontraran.
    Fue hace tres años en terrenos bajos de lo que sería barrio Reysol. Si bien tenían la esperanza de encontrar un techo su calidad de vida nunca mejoró.
    Los que habitan esta zona son todos trabajadores, de seguridad en empresas, personal doméstico, muchos con planes sociales y también muchos foráneos, como santafesinos y del norte de la provincia de Buenos Aires que llegaron a Zárate para buscar trabajo.
    Romina, una vecina de Cuyo al 1900, explicó lo que es sobrevivir en el barrio, “vivimos en calles de tierra, cuando llueve quedamos aislados y no podemos salir. Tampoco ingresan los remises y es un barrio aislado de la ciudad en todo sentido. Nadie nos reconoce. Aparte es lluvias como éstas rebalsan los pozos negros y literalmente el barrio se inunda de aguas servidas. No hay iluminación, la basura es quemada en el mejor de los casos o tirada en el lugar, debido a que no tenemos recolección, y hay una falta de mantenimiento desesperante”, explicó la vecina. De la misma manera reveló que tienen problemas con el agua, que no hay presencia policial.
    La mayoría de los vecinos del vecindario están enganchados de la luz y algunos frentistas inescrupulosos contratan un servicio de cable para luego revenderlo en toda la manzana.
    “No somos delincuentes, la mayoría trabajamos y estudiamos para mejorar nuestra situación pero desde el Estado no nos ayudan. Nos ignoran y vivimos como perros en este barrio. Lo que pedimos es que alguien venga y se fije cómo vivimos para que nos traigan los servicios, buscamos soluciones para nuestros hijos y mejorar nuestra calidad de vida”, concluyó Romina, una vecina santafesina que vino a Zárate en busca de trabajo y hoy es una de las tantas vecinas que sobrevive en un asentamiento de barrio Reysol.

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