Si bien es cierto que muchas gestiones de gobierno necesitan hacerse mediante la erogación de fondos públicos, otras tantas solamente necesitan de la voluntad política de continuarlas y la articulación de programas ya existentes. Una de ellas son los residuos y especialmente los residuos electrónicos, como partes de celulares, periféricos de computadoras viejas y electrodomésticos que ya no funcionan más.
Hoy muchos vecinos se preguntan qué hacer con las computadoras viejas, con monitores que no prenden más y con sus celulares que duermen en cajones de mesas de luz o partes de computadoras viejas almacenadas en galpones.
Del 28 de abril y hasta el 10 de mayo del año 2014 se desarrolló una campaña de recolección de residuos electrónicos y eléctricos; en la cual el diputado Marcelo Torres y el intendente Osvaldo Cáffaro se mostraron juntos celebrando esta primera campaña. En esta propuesta intervino la organización civil “Va de Vuelta” bajo la iniciativa de difundir “las 4R”; reducción, reciclado, reutilización y revalorización de estos elementos.
Teniendo en cuenta que las ciudades de Zárate y Campana arrojan sus basuras a cielo abierto en territorio local, no se continuaron este tipo de iniciativas. Por el contrario, se abandonó y ni siquiera se expresaron públicamente los resultados de tal campaña en la ciudad que, por otro lado, careció de difusión en su momento.
Por lo tanto tener un programa continuado en la materia hoy es sumamente necesario teniendo en cuenta que no hay una ordenanza- marco consensuada por los concejales que regule la gestión de residuos sólidos urbanos, las campañas de separación en origen de los residuos brilla por su ausencia, y se tiene como disposición final a un basural con montañas de residuos que alcanzan los siete metros de altura.
Según datos de Greenpeace Argentina, en el país se producen 3 kilogramos de este tipo de basura por año por habitante, lo que representaría más de 120 mil toneladas anuales. Alrededor de 66 mil toneladas corresponderían solo a equipos de oficina como computadoras, impresoras, monitores y fotocopiadoras que, en nuestra ciudad, se arrojan en el basural a cielo abierto con la peligrosa particularidad de que muchos de sus componentes son muy contaminantes para la tierra.










