En la mañana de ayer en Zárate, familiares, allegados y compañeros de las víctimas del hundimiento del buque arenero argentino Río Turbio, rindieron homenaje a los fallecidos al cumplirse cuatro años este trágico hecho.
El hecho tuvo lugar en la madrugada del sábado 12 de mayo de 2012, a la altura del kilómetro 101 del río Paraná de las Palmas, en Zárate. En el lamentable episodio, murieron siete tripulantes del “Río Turbio”, cuya embarcación fue impactada por el remolcador paraguayo “Ava Payagua”. En la misma madrugada de ese sábado de mayo se desplegó el equipo de emergencias de Prefectura Naval Argentina que logró rescatar a uno de los tripulantes del arenero en estado de hipotermia, luego de haberse arrojado al río.
El remolcador de empuje “Ava Payagua”, de bandera paraguaya (y de 32 metros de eslora), navegaba cargado con containers cuando chocó al buque arenero (de 82,72 metros de eslora).
El Río Turbio terminó hundido, y el buque paraguayo quedó semisumergido a la altura del kilómetro 103,300.
El evento recordatorio tuvo lugar en el playón del edificio de Prefectura Naval Argentina, y contó con la presencia de miembros del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo; del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu) y del Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (Siconara).
La ceremonia fue encabezada por el Capellán del Instituto de Formación de Prefectura Naval, Padre Francisco Roverano, y minutos más tarde se sumó el Padre Lucas de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima. En presencia de un importante número de concurrentes al acto, se rezó un responso por el Capitán Fluvial Gustavo Caracciolo; 1er Oficial Fluvial Ramón Rodríguez; Jefe de Maquinas Felipe Aguirre; los Marineros Marcelo Córdoba, Luciano Luna y Cristian Marmet y el Auxiliar de Maquinas José de la Fuente Sequeira. Además, ante la concurrencia, brindó sus palabras el padre del joven Matías Montivero, quien perdiera la vida a mediados de abril, tras caer del buque arenero “Iris”, que colisionó con el buque “Macheras”, a la altura del kilometro 158,5 del Río Paraná.
En sus palabras, el padre del joven fallecido, insistió en la necesidad de mayores medidas de seguridad. “No quiero que haya otro Matías, tenemos que luchar para que esto se evite”, expresó quebrado.
Luego la ceremonia se trasladó a orillas del río, donde varios grupos de familiares cargaron las ofrendas florales en una embarcación de Prefectura Naval, para luego arrojarlas en el medio del Paraná de las Palmas.
“Vivimos esto con mucho dolor y muchos recuerdos; hace bien recordarlo para que no vuelva a pasar. Tenemos que estar muy atentos y no olvidar para que no haya otro “Río Turbio”. La mayoría de los presentes son marítimos, empresarios que reconocen nuestra tarea, y gente que siente que recordar a las víctimas las hace sentir vivas. Con la tragedia del Río Turbio tenemos el mensaje de nunca más y prohibido olvidar”, expresó a LA VOZ Walter Ramírez, Secretario del Interior del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo.











