Tal como habían anticipado un grupo de comerciantes autoconvocados, en el feriado del viernes todos los comercios abrieron normalmente. No se adhirieron al feriado y tanto en calle Justa Lima como en otros circuitos comerciales de la ciudad abrieron sus puertas. La razón fue que no podían “desaprovechar” que la gente cobró el aguinaldo y con ello buscaban mejorar los volúmenes de venta los cuales no fueron buenos en el primer semestre del año.
También la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) había convocado a que todos los comercios se mantengan abiertos “ante la necesidad de recaudar por la caída de las ventas minoristas, y la urgencia de generar liquidez para cubrir los costos fijos”.
Esta decisión surgió luego de un relevamiento realizado por la entidad entre las principales cámaras de comercio del interior. Si bien el sistema de feriados “puentes” instaurado en el año 2010 mediante el Decreto 1584 estimula la actividad turística a nivel nacional y regional, en el contexto económico actual, el feriado por el pre-Bicentenario de la Independencia, complica la actividad comercial en los centros urbanos. Dado que en un día no laborable se debió pagar el doble del jornal a los empleados aunque la propuesta fue optativa para todos los empresarios Pyme que quieran o puedan afrontar ese gasto; o que estén dispuestos a atender ellos mismos sus locales.
MUCHO TURISMO PERO POCO GASTO
El feriado puente por el 9 de Julio fue más intenso de lo esperado porque coincidió con el receso escolar en 17 provincias. Según estimaciones preliminares, al menos 1 millón de personas salió de viaje, realizando un gasto promedio directo de $ 1.740 millones en las ciudades que forman parte del turismo nacional en esta época del año.
La permanencia promedio del fin de semana fue de 3 días y el gasto diario se ubicó en $ 580 promedio por turista, aunque con una alta dispersión entre ciudades.
Las más económicas se ubicaron en la zona litoral, el interior de la provincia de Buenos Aires, y algunas de la zona de Cuyo como San Juan, mientras que las más onerosas se localizaron en la región patagónica, noroeste y la costa argentina.
“La falta de poder adquisitivo se notó, y en general se paseó mucho pero se gastó poco. La gente eligió actividades al aire libre, se las rebuscó para comer barato, y aprovechó el caudal de ofertas artísticas gratuitas que ofrecieron casi todas las ciudades del país por el Bicentenario”, indicó CAME.
En lo que va de 2016, ya hubo 4 fines de semanas largos: Carnaval, Semana Santa (que este año coincidió con el Día de la Memoria), 20 de Junio (que este año coincidió con el homenaje al general Güemes) y 9 de Julio, donde viajaron 5.939.000 turistas con pernocte y dejaron ingresos directos por $10.913 millones en las economías regionales del país.








