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Recuerdos de la obra de la Madre Teresa en Zárate

La Madre Teresa en su visita a Zárate en el año 1980, acompañada por sus monjitas y el Padre Néstor Vila, en la puerta de la casa donde habitaban en Bolívar 524.

Las hermanas de la Caridad de todo el mundo, han decidido vivir con sencillez la canonización de su fundadora y sólo dos o tres religiosas de las diferentes sedes acudirán en representación de sus zonas.
Los siguientes son testimonios y recuerdos de muchas de las personas en las cuales su vida quedó sacralizada para siempre por el encuentro con la Madre o sus Hermanas. Comentarios sencillos de hechos cotidianos santificados por la presencia de Cristo que actúa en todos y especialmente en los más pobres y necesitados y que escribió la señora Alicia Rossi, porque como dijo Madre Teresa: “No debemos apartarnos de las tareas humildes porque son trabajos que nadie quiere hacer. Tú y yo debemos dedicarnos a las tareas más sencillas. Hay mucha gente que puede hacer grandes cosas. Pero son muy pocos los que están dispuestos a dedicar su vida a estas pequeñeces.”
-Corría el año 1978 y llegaron a Zárate cuatro ángeles, enviadas por la Madre Teresa para bendecir a todos con su congregación. Eran las hermanas María Anán, la Superiora, alemana, Bina y Rosini de la India y Francis, de Irlanda. Los primeros tiempos se alojaron en la Iglesia de Fátima. Cercana al puerto y a los barrios humildes al lado del río.
Un grupo de señoras de la iglesia preocupadas por los problemas del barrio y porque la capilla una vez más no tenía sacerdote fijo, fueron a llamar a las puertas del Obispo de la Diócesis, y Monseñor Alfredo Mario las atendió con su característica amabilidad.
“Les voy a enviar unas Hermanas de la India’, les dijo. “Y ellas las van a ayudar. Todas además de sus idiomas de origen hablan en inglés”, continuó.
¡Ay!! ¿Cómo nos vamos a entender con ellas?”, se preocuparon las señoras.
“Con el amor se van a entender”, respondió el Obispo con una sonrisa. Y así fue…
-Pronto las calles de Zárate las vieron pasar de a dos, llevando su mensaje de Dios y su alegría, caminando o en colectivo.
Más adelante les prestaron una casa en la calle Bolívar cercana a las zonas de la barranca. Hasta que luego de mucho trabajo, averiguaciones sobre los terrenos y negociaciones, pudieron vivir muy humildemente en los dominios que pasaron a ser de su propiedad.
Cuando Madre Teresa estuvo en Zárate en el año 1979, sus hermanitas la llevaron a visitar a una abuela a la que ellas siempre iban a ver, un pequeño de siete años que vivía en la casa vecina salió curioso por el revuelo que había en el barrio y esa hermana más viejita, vestida igual que las otras, le sonrió, le dio un beso y lo acarició. Varios años después comprendió quién era ella, el ángel sonriente que lo había acariciado y, como a todos los que la vieran, marcado con su sello de amor.
-Una catequista que estaba tratando de sobrellevar una situación difícil en una de las iglesias a las que las hermanas de la caridad que concurrían a Misa, se sentaba en la celebración entre ellas, ya que de sólo estar allí, rodeada de las misioneras su corazón y su espíritu se impregnaban de su mansedumbre y fortaleza, de su aceptación de los problemas poniendo todo en las manos del Señor, tal la misericordia que de ellas emanaba.
-Una señora que tenía una panadería salió como todo el barrio a ver a las misioneras, que no hacía mucho tiempo que estaban en Zárate al verlas pasar pensó: “no tengo nada para ofréceles, para agasajarlas, ¿qué podría darles?”. Ella estaba con su ánimo triste, preocupada, pasando un mal momento en su familia. Entonces pensó: “Ya sé, les daré unos panes recién hechos calentitos para que coman en el camino”. Y así lo hizo. Una de las Hermanas al alcanzarle el pancito tomo sus manos entre las suyas, las retuvo y sonriendo la miró. Y ella sintió que su espíritu se distendía, se aliviaba su corazón. Nada había cambiado y sin embargo había cambiado todo. Poco después que siguieron caminando se les acercó muy entusiasmada una vecina: “¿sabes a quién le diste el pan? a la Madre Teresa”, no, ella no podía creerlo, se sentía asombrada y deleitada, unos días después lee en un diario que la Madre había estado en Zárate.
-A principio de los 80 en la salita Pablo VI de la Iglesia, del barrio La Carbonilla (ubicado al lado del portón que se usaba en el Hogar en esa época) un padre el claretiano celebraba misa todos los viernes a la tarde para la gente del barrio y eran las Hermanas las que llevaban el Cáliz la Patena, la Cruz y vestían el altar en una de las mesas humildes donde se daba la la leche a los chicos. Y las Hermanitas siempre allí ayudando a la gente de la comunidad con su presencia luminosa.
-En una fiesta de la Virgen una de las Hermanas había hecho preparar un precioso Rosario de globos con la imagen de Ntra. Señora y el crucifijo, para luego soltarlo y que se elevara diciendo “En estas fiestitas para que estos niños que carecen de casi todo, puedan sentir y ver el amor y la hermosura de la Madre que los protege y los quiere tanto”. Y entonces, luego de la misa y las cosas ricas compartidas; chicos y grandes vimos encantados subir al cielo azul el bello Rosario de la mamita que nos ama.
-Un día un papá de la comunidad iba a devolver una cuna de las que habían estado en las distintas casas de la zona con los bebés cuando la inundación alcanzó al Hogar.
Al llegar, un grupo de las Hermanas salían para concurrir a la misa vespertina, iban charlando y riendo muy apuraditas para no llegar tarde y entre risas le dijeron al papá que entrara y dejara la cuna por ahí.
Esas son las Hermanas, trabajadoras y orantes, sencillas, alegres y bien dispuestas. Y ese espíritu hermoso llena el alma de todos quienes tratan con ellas.
-“Lo primero que hicieron las Hermanas al comenzar a residir en El Bajo, frente al río, fue recorrer los barrios de la zona para llevar a los chicos al comedor que enseguida instalaron”, cuenta una vecina que entonces era niña.
Una catequista guarda su libro de oraciones donde Madre Teresa le escribió su bendición como un tesoro.
-Una hermana española muy entusiasta, siempre organizaba Procesiones y Vía Crucis por las calles de los barrios cercanos y, entre altarcitos y altarcitos que armaban con mesas chiquitas, manteles, velas, crucifijos, flores e imágenes de la Virgen la gente del lugar, cantaba y todos cantábamos con ella, con su tonada española y, eso que hace ya años que no está en Zárate algunas de las canción es características de Semana Santa al entonarlas nos salen con acento español.
-En 1979, la primera vez que Madre Teresa vino, sus esfuerzos fueron para conseguir la donación del terreno que lindaba con la humilde vivienda que habitaban, que había sido un galpón alargado de almacenamiento, en esas tierras se construirían los Hogares de la Alegría y la Paz para niños y ancianos. La cocina, el comedor (que fue capilla tantas veces) y por último el templo, en los terrenos además tienen huertos de frutales, juegos para niños, jardines, una quinta que los mismos abuelos trabajan. Al poner la piedra fundamental Madre Teresa antes que el albañil colocara los ladrillos, uno por uno los besaba.
Por este Hogar, esta misión de las Hermanas de la Caridad, que hoy alberga a ancianos, Madre Teresa caminó, rezó, besó sus fundamentos y con su presencia amorosa bendijo a todos. Son estos terrenos y construcciones lugares sagrados. Por aquí pasó una Santa.

Hermanas de la Caridad de Calcuta

En los años del comienzo de la Diócesis de Zárate-Campana, hace 40 años, todo el trabajo pastoral comenzaba con muy pocos sacerdotes y religiosas, era la gran preocupación de Mons. Expósito. El Nuncio de aquel tiempo le ofreció una nueva Comunidad Religiosa que venía a trabajar al país, eran las Hnas. de la Caridad de Calcuta.
Fue una gran alegría para la diócesis y más para las comunidades de nuestra ciudad, la congregación fundada por la madre Teresa de Calcuta, abría su primera casa en la Argentina, en la ciudad de Zárate. En su primera recorrida por los barrios de la ciudad encontraron en seguida el lugar donde iban a trabajar, comenzarían por La Carbonilla, el viejo barrio que se había formado en el bajo, ocupaba desde Prefectura hasta el Frigorífico, el club era “el Dorado” y el barrio contaba con la “salita” que fue capilla .
Pero con su facilidad para detectar las necesidades, al poco tiempo se las podía encontrar remontando la Antártida Argentina, camino del cementerio, una con un colchón sobre la cabeza, otra con un fuentón de plástico para bañar los chicos. Eso si, no querían subir si alguien les ofrecía llevarlas, andaban ligerito, siempre de a pie.
El predio en el puerto que fue de la Shell, estaba baldío, pero era privado y estaba alambrado, por muchos años supo tener un cartel del municipio que anunciaba un polideportivo, como nunca se realizó, pasados los años volvió el cartel original. Cuando la Madre Teresa visitó Zárate, las hermanas ya estaban trabajando en ese lugar, ella supo tramitar el uso de esos terrenos y sobre aquellos terraplenes que habían servido para los grandes tanques de almacenar combustibles, crecieron el Hogar de la Alegría, para los niños internados, el Hogar de la Paz, para los ancianos que habían reunidos, y un tiempo después la Capilla.
La Madre Teresa vino dos veces a nuestra ciudad, en una visita entró en la Parroquia de Villa Fox, contaron que se quedó en el fondo, de pie, las manos juntas, estuvo un rato orando. El domingo próximo la Iglesia va a proclamarla Santa, que significa “ejemplo para imitar”. Pero para nosotros, para nuestra ciudad, para ese lugar, va a ser una ocasión de pensar que los santos no son estatuas ni son de hace muchos siglos, son hombres o mujeres que viven nuestra misma vida, en este caso en nuestros mismos años, en nuestro mismo lugar, visitó nuestras casas, oró.
Lo que los hace Santos es que fueron fieles a lo que sintieron que era su misión, Teresa inicialmente quiso ser misionera, ir al mundo de los “infieles”, dejarlo todo para ir a predicar. Pero cuando estuvo en la India vio que su misión tenía que enfocarse en algo muy concreto: atender el mundo de miserias que encontró en las calles de Calcuta. Desde entonces su predicación se cambió en recibir enfermos, limpiar, consolar, acompañar moribundos. Algunas de sus compañeras la siguieron, la hna. Anand, que fue de las pioneras en Zárate, era una de aquellas compañeras de Teresa.
Mañana domingo nuestra ciudad y todas sus comunidades cristianas podremos compartir la alegría de ver que es proclamada Santa, la que recorrió nuestras calles y vivió y sigue viviendo en la obra de las Hnas. de Calcuta, el Hogar de Alegría y de Paz, en la costanera.
Osvaldo Montferrand

Musical en homenaje a la Madre Teresa

En el marco de la misa con motivo de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta que se realizará en el Hogar de las Misioneras de la Caridad mañana en la costanera, se desarrollará también una obra de teatro musical para homenajear a la fundadora de la congregación. La obra se enfocará en cinco hitos de la vida de la madre Teresa y gente que la conoció en su visita a Zárate darán testimonio de su encuentro. La historia se cuenta con canciones y los actores serán los propios voluntarios y miembros de la comunidad del Hogar de las Misioneras de la Caridad y colaboradores de las parroquias de la ciudad. En la primer parte, llamada “Obertura” cantarán “A step too far” (Aída- Elton John) con letra de María Victoria Velli. Luego en “Llamados vocacionales” harán lo propio con “Edith Stein” (Kolbe, sólo el amor crea” de Abregú- Mahler y Mahler. Promediando la obra se presentará “Horrores de Calcuta” con la canción “Cordero de Dios, misericordia” (Jesús de Nazareth) de Agregú- Mahler. “Trabajo de las misioneras” con la canción “Más allá de las fronteras (Kyrios Emmanuel) y el final con, “Sólo el amor crea. Canción Final” (Kolbe- Abregú- Mahler).

Retrato oficial de la canonización

Una copia del mismo fue colocada en la Plaza de San Pedro para la ceremonia que presidirá mañana domingo 4 el Papa Francisco.El título del retrato es “Santa Teresa de Calcuta: Portadora del Amor de Dios” y ha sido realizado por el artista Chas Fagan, por encargo de los Caballeros de Colón, la organización laical más grande del mundo que contribuye con una gran cantidad de proyectos de ayuda en la Iglesia en todo el orbe.

Camino a la Santidad

El Vaticano alista la canonización de la Beata Teresa de Calcuta que llega 19 años después de su muerte, pero sobre todo en un momento especial para la Iglesia católica que celebra un Jubileo de la Misericordia, de la que la monja, premio Nobel de la Paz, fue testimonio con su ejemplo durante toda su vida.
“Un llamamiento a la misericordia en este mundo tan fracturado. Un llamamiento para que el mundo encuentre las razones para vivir y esperar”, así definió el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, la canonización mañana domingo de la madre Teresa de Calcuta.
Una canonización que el papa Francisco insistió para que fuese celebrada antes de la clausura de este Año Santo. El rito “para recordar las viejas y las nuevas pobrezas y un mensaje directo al mundo actual”, agregó Parolín.
De esta manera, la canonización de la religiosa que se ha producido de manera rápida, ya que sólo han pasado 19 años desde su muerte, pero que ha cumplido con todos los requisitos como los dos milagros necesarios por su intercesión-, se convertirá en el evento más importante del Jubileo.
La misa de canonización se celebrará en San Pedro en la mañana de mañana domingo y en la que también está prevista que participen representantes y autoridades de numerosos países.
El milagro que llevará a una premio Nobel a los altares de la Iglesia católica es el que se produjo en 2008 en un hombre brasileño, que estaba en fase terminal por un tumor cerebral y que salvó su vida después de que su esposa pidiera la intercesión de la beata, según han explicado los informes médicos.
El brasileño Marcilio Haddad Andrino estará en la Plaza de San Pedro para asistir a la canonización de la madre Teresa, como el 19 de octubre de 2003 estuvo Mónica Bersa, la mujer india de 34 años que padecía un tumor en el abdomen del que sanó en 1998.
Ambos casos han sido los elegidos para subir a los altares a Gonxha Bojaxhium, nacida en 1910 en Skopje, bajo el imperio Otomano, y que para muchos había sido ya santa en vida.

 

La presencia de la Madre Teresa en Zárate.
La presencia de la Madre Teresa en Zárate.
La Madre Teresa en su visita a Zárate en el año 1980, acompañada por sus monjitas  y el Padre Néstor Vila, en la puerta de la casa donde habitaban en Bolívar 524.
La Madre Teresa en su visita a Zárate en el año 1980, acompañada por sus monjitas
y el Padre Néstor Vila, en la puerta de la casa donde habitaban en Bolívar 524.