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  • “Para ser maestra especial debemos tener mucho amor para dar”

    1/10/2016

    El próximo viernes será el acto oficial por el cincuentenario de la Escuela Especial Nº 501 y toda la comunidad educativa se encuentra trabajando mucho para dichos festejos.
    Y en el marco de estos preparativos, tres ex docentes de la escuela recuerdan los inicios del establecimiento, la vocación del docente especial y el presente de cooperadora. “Es un orgullo poder estar festejando los 50 años de la escuela ya que me desempeñé como asistente social 25 años. Tuve la suerte de estar en el proyecto para adquirir el nuevo edificio, por lo tanto es muy importante poder estar en la organización de los festejos de la comunidad educativa”, expresó Nilda Martig, ex docente y actual secretaria de la Asociación Cooperadora.
    Por otro lado Rosa Filipi, más conocida como “Rosita”, fue quien se encargó durante muchos años del servicio de cocina, en lo que hoy se denominan centros de formación profesional. “En mi caso me siento orgullosa de haber podido desarrollar la unidad laboral en el rubro de cocina. Un proyecto muy importante en el que pudimos transmitirles a los chicos el valor del esfuerzo y del trabajo. Mediante este taller logramos hacer catering a diferentes escuelas, a la municipalidad y distintas entidades de la zona. Los chicos cocinaban, armaban los caterings y servían. Se trabajó muy bien durante muchos años y es algo que llevaré siempre conmigo y que a los propios chicos hoy les quedó muy grabado”.
    En tanto Alicia Vettoretto, otra ex docente de la escuela comentó, “recuerdo que cuando era docente de primaria de otra escuela llevé a mis alumnos al Teatro Coliseo para que vean la obra `La Pelota que perdió los Colores´, obra que siempre representan los alumnos de la 501. Y me conmovió mucho el mensaje de la obra pero de igual manera el hecho de que los docentes actuaron y trabajaron junto a los chicos. Porque no cualquier docente puede ser maestra especial, hay que tener mucha vocación, paciencia y, sobre todo, amor. Y estos valores los pude comprobar cuando trabajé muchos años en la escuela”, agregó Alicia. “Siempre hubo calidez y mucho amor en la escuela, algo que llevó a realizar proyectos que eran inimaginables. Gracias a este espíritu es que se formó una comunidad educativa que tiró siempre para el mismo lado. Y tanto es el amor y la unión que se logró, por lo menos cuando yo era docente, que actualmente me sigo cruzando ex alumnos y sus familias y me paran para saludarme y recordar aquellos años”, destaca Nilda Martig. “Yo siempre digo que uno, como maestra, termina involucrándose en los problemas de los chicos porque ellos mismos te piden ayuda. Entonces trata de aconsejarlos y preguntarles cómo están y mantener un diálogo. Por lo tanto se crea un lazo de confianza muy grande”, expresó Rosa Filipi.

    Pipo Pescador y Palito Ortega
    Nilda Martig recordó la anécdota de cuando llegaron a contratar al cantante infantil Pipo Pescador en el año 75. “Para recolectar fondos y poder adquirir el actual edificio de la escuela hicimos de todo. Hasta llegamos a contratar a Pipo Pescador, recuerdo que estamos hablando del año 75, fuimos en tren a Capital y con la plata que le teníamos que pagar hasta el departamento del artista. Le teníamos que pagar por adelantado y, para que no nos robaran, pusimos la plata en las botas que llevábamos puesta. Un 11 de octubre lo trajimos al Club Paraná y trabajó toda la escuela en aquel recital, hasta los maridos de varias docentes. Pero era tal el amor que había en función de levantar la escuela, que trabajaron nuestras familias a la par nuestra”, recordó Nilda Martig. Además recordaron los festivales desarrollados en el Club Belgrano, utilizando un camión de Jorge Keidel, marido de Olga Demaría. “Lo que muchas personas no saben es que el padrino de la escuela 501 es Palito Ortega, el 25 de junio de 1966 vino a Zárate para participar de la inauguración de la escuela. Recuerdo que hasta firmó el mástil del edificio de la calle 3 de Febrero”, resaltó Martig.

    COOPERADORA

    Por otro lado la Asociación Cooperadora anticipó que la sociedad de fomento de Almirante Brown les cedió el terreno de la esquina, de Marimón y Güemes. “Integraremos el predio de la esquina en función de instalar un lavadero automático de ropa como salida laboral para los chicos. Toyota nos donó el equipamiento y ahora pudimos tomar este terreno para trabajarlo. Además en estos preparativos nos propusimos abrir la escuela a la comunidad a través de diferentes eventos, hicimos una clase abierta de Zumba para todos y se reestrenará la obra `La Pelota que perdió los colores´ en noviembre en el Teatro Coliseo”, concluyó Martig.
    Por último las docentes destacaron el acompañamiento de la comunidad zarateña en todos estos años mediante la compra de la rifa y el acompañamiento con la Campaña de Socios Protectores y también la estrecha relación con los otros servicios especiales, la Escuela de Educación Especial 502, 503 de Lima y con el CeAT.

    Nilda Martig, Rosa Filipi y Alicia Vettoretto.

    Nilda Martig, Rosa Filipi y Alicia Vettoretto.