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  • El cáncer de mama se previene los 365 días del año

    13/10/2016

    Es el cáncer más frecuente en la mujer: sólo en nuestro país se diagnostican aproximadamente 18.000 nuevos casos por año. Hoy sabemos que una de cada ocho mujeres lo tuvo, lo tiene, o lo tendrá. Pero también sabemos que la detección temprana juega un rol fundamental y multiplica las chances de curación, es por eso que en vísperas del Día Internacional de lucha contra el Cáncer de Mama dos especialistas explicaron qué es y cómo actuar ante esta patología.
    El cáncer de mama se origina cuando una célula de un conducto mamario cambia y se transforma en otra distinta, que ya no responde a los estímulos normales, comenzando a crecer y reproducirse de manera descontrolada, por lo cual se las conoce como células anárquicas. El doctor Ignacio Mc Lean, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, explica que “al dividirse sucesivamente, este grupo de células conforma un pequeño tumor que irá creciendo de manera paulatina y, si no es detenido a tiempo, puede invadir los tejidos vecinos, los ganglios linfáticos regionales y también otros órganos del cuerpo”.
    Las personas que tienen mayores riesgos de desarrollar esta patología son las mujeres, de hecho, el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en la mujer, y si bien puede afectar también a los hombres, la proporción es mucho menor (es cien veces más frecuente en la mujer que en el hombre). La edad también aumenta las probabilidades de tener esta enfermedad, afectando especialmente a aquellas mujeres cercanas a la menopausia, aunque en los últimos años se ha observa a nivel mundial, la detección de la patología antes de los 40 años.
    Pese a que en la mayoría de las veces se desconoce la causa que provoca el desarrollo de la enfermedad, las investigaciones científicas han identificado los factores que aumentan estas probabilidades y aquellos hábitos que contribuyen a reducir el riesgo de cáncer de mama.
    Además del sexo y la edad, otro de los factores de riesgo que se denominan “no modificables” -es decir, que no podemos evitar- y aumentan las posibilidades de que se genere la enfermedad, es poseer antecedentes familiares con cáncer de mama u ovario, haber tenido anteriormente ciertas enfermedades “pre-malignas” de la mama y la exposición a tratamientos con radiaciones sobre el tórax.
    El especialista Juan Luis Uriburu, quien también es miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, explica que el llamado “cáncer genético o hereditario”, el cual ha tenido una gran difusión a partir del caso de la actriz Angelina Jolie, “es el factor de riesgo más importante, pero no el más frecuente. Esta mutación genética constituye alrededor del 5 al 8% de todos los cánceres de mama diagnosticados y puede sospechárselo cuando aparece en familias en las que padecieron la enfermedad más de un familiar de primer grado (madre, hermana, o hija), o más de dos de segundo grado (tía, abuela); a edades tempranas (menores de 45 años); en forma bilateral (afectando a las dos mamas); en miembros masculinos de la familia; o en ciertas etnias. El mastólogo, luego de evaluar la historia personal y familiar, y en caso de detectar que la paciente pueda tener este particular riesgo elevado, indicará la realización de pruebas específicas para identificar las mutaciones en genes como el BRCA 1 y BRCA 2, que puedan favorecer el desarrollo de la enfermedad”.
    El doctor Mc Lean explica que “en este grupo de mujeres denominadas de alto riesgo, o posibles portadoras de un cáncer hereditario por mutaciones genéticas, se pueden utilizar diversas estrategias preventivas, como ser el uso de medicamentos como el tamoxifeno (quimioprevención) que reduce aproximadamente un 50% el riesgo de cáncer de mama; cirugías de reducción de riesgo, que logran disminuir el mismo más de un 95%; o la ooforectomía (extirpación de los ovarios), que no solo previene el cáncer de ovario sino que también disminuye el riesgo de cáncer de mama, aunque en menor medida que la mastectomía”.
    Si bien, hasta el momento no existen vacunas para prevenir la patología y, como vimos, muchos de los factores de riesgo no pueden evitarse, existen otros que sí podemos controlar para reducir las posibilidades de desarrollar un cáncer de mama, como evitar el consumo desmedido de alcohol y el sobrepeso. “El ejercicio físico periódico, reducir el consumo de alcohol, incorporar frutas y verduras a la a dieta, disminuir el consumo de grasas y evitar el tabaquismo, actúan como factores protectores contra el cáncer de mama”, aconseja Uriburu.
    La clave para combatir el cáncer de mama está en la prevención secundaria, es decir, aquella que busca detectar el cáncer en sus etapas iniciales – cuando el porcentaje de curación en mucho más alto-, en personas que no poseen mutaciones genéticas, ya que estos son los casos más frecuentes.
    Para lograr la detección precoz del cáncer de mama, es fundamental la consulta anual con el mastólogo -médico especialista enfermedades mamarias-, para realizarse los controles correspondientes y la mamografía, que es la principal herramienta de diagnóstico temprano.

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