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  • Masiva marcha de vecinos que le djeron basta a los femicidios

    20/10/2016

    En la tarde de ayer, cientos personas marcharon por las calles del Centro de la ciudad, buscando transmitir un mensaje a la comunidad sobre la necesidad detener la violencia instalada hacia las mujeres.
    Aunque el clima no acompañó el movimiento, más de 500 personas, en su mayoría mujeres, se vistieron de negro y salieron a poblar las calles de la ciudad. La lluvia, el viento y el cielo plomizo no fueron excusa para que vecinos y representantes de distintos sectores acompañaran la manifestación que tuvo réplicas en distintas ciudades del país, y del mundo.
    Luego de concentrarse en el cruce de las calles Brown y Mitre, la manifestación que no llevaba bandería política, marchó hacia calle Justa Lima, y luego continuó por la arteria céntrica hasta la Plaza Mitre. En el camino, los manifestante repetían el mensaje “Ni una menos, vivas nos queremos”, mientras acompañaban la marcha con aplausos y con un espíritu solemne.
    En el camino, varios empleados de diferentes comercios salieron a las puertas de los locales para acompañar, desde su lugar, el reclamo.
    “Me genera tristeza tener que salir a reclamar estas cosas. Hace no muchos años la lucha era por ganar algunos derechos, hoy peleamos para que no nos arrebaten eso y no nos maten. Este tipo de expresiones sirven para que haya un punto de reflexión, para que se oigan voces que antes estaban calladas, y poner de manifiesto una realidad que antes era invisible, pero existía”, expresó a LA VOZ Elsa, una vecina presente en la marcha.
    Las víctimas existen; los crímenes se suceden con una escalada preocupante, y aunque parezcan frías, las estadísticas ofrecen números que alumbran una realidad violenta hacia las mujeres, en un contexto feroz por el machismo imperante que viola, asesina, quema y oprime al género.
    Al llegar a Plaza Mitre, los manifestantes se concentraron a pocos metros de la fuente central. Allí, como una referencia histórica del flagelo que golpeó a la ciudad, la imagen de Rocío Juárez, víctima de femicidio, era fotografiada por vecinos que no olvidan lo sucedido, y donde ese símbolo, adquiere el significado de Justicia para las víctimas.
    Bajo una intensa lluvia, que desplegó cientos de paraguas sobre la plaza, Noelia García, funcionaria de la División de Genero de la Municipalidad de Zárate, y leyó un comunicado donde se expresaba los fundamentos de la convocatoria: “Queremos reflejar nuestro intenso dolor, vistiendo de negro y caminando las calles de la cuidad, pretendemos evidenciar nuestra preocupación por la violencia extrema que las mujeres estamos sufriendo todos los días en cada uno de los lugares que transcurre nuestra vida cotidiana. Violencia psicológica, mediática, obstétrica, sexual, laboral, económica e incluso física, llegando al femicidio como máxima expresión de violencia”.
    En lo que va del mes de Octubre, 19 mujeres fueron asesinadas. “Vivas nos queremos”, repetían las manifestantes sin cansancio, sin que les temblara la voz. Repetían y exigían un Estado presente, con una Justicia que actúe frente a la amenaza que las acecha, que las hace temer cuando salen solas, cuando van a trabajar o estudiar, cuando asisten a una fiesta, o cae la noche y deben regresar a sus hogares. Pedían eso, poder transcurrir sus vidas sin pensar siempre lo peor; sin evitar o reprimir sus deseos por el miedo a que un hombre las pueda atacar.
    En el documento leído por funcionarias municipales, representantes de ATE Zárate y de la CTA del Paraná, se requería, entre otros puntos, la democratización de la Justicia; real acceso a la Justicia para las víctimas de violencia y respuesta efectiva contra los violentos; implementación de programas nacionales existentes con políticas activas por parte de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales; compromiso de los medios de comunicación para promover contenidos con perspectiva de género, donde niñas y mujeres no sean objeto de consumo y de violencia; intervención de equipos interdisciplinarios de atención en todas las provincias y municipios; inmediato reconocimiento de licencia por violencia de género en todos los ámbitos laborales públicos y privados.
    “Todos los ciudadanos vemos la necesidad de sensibilizar, concientizar y visibilizar este flagelo que está sufriendo la sociedad y nuestro genero en este momento”, expresaba el manifiesto leído, y que buscaba, sobre todas las cosas, exponer que el estado violento hacia las mujeres, que adopta múltiples formas y tiene una fuerte raíz cultural, es algo que la comunidad debe erradicar de manera conjunta, a través de la interacción de todas las instituciones y actores que conforman la sociedad actual.
    La marcha pacífica –no tenía por qué ser de otra manera-, permaneció algunos minutos en el centro de la plaza Mitre a pesar de las inclemencias del tiempo, donde se vivieron momentos de gran reflexión, despertando climas de marcada sensibilidad, con un mensaje homogéneo que predicaba la lucha y el fin de la violencia hacia las mujeres.