Las copiosas lluvias, acompañadas de granizo y viento de la madrugada dejaron sus huellas en la ciudad, con calles anegadas, árboles quebrados, cables cortados, daños en viviendas.
Un poste de la luz, en 25 de Mayo y Castelli, permanecía tumbado con cables en su extremo superior y amenaza de caerse porque su base está socavada por el agua.
Frente al edificio de Rómulo Noya 677, un cable se desprendió y los vecinos aseguraban que salían chipas. Personal del servicio de calle de la Cooperativa Eléctrica acudió a media mañana a repararlo.
Las bocas de tormenta suelen taparse con el arrastre de hojas, basura, plástico. En 25 de Mayo y Rivadavia donde una gran alcantarilla filtra el agua de lluvia, estaba taponada de residuos, la mayoría hojas que fueron arrastradas por el agua.











