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  • Ambientalistas piden un referéndum nacional por Atucha III

    17/5/2017

    Sobre la construcción de una nueva central nuclear hay tres sectores bien diferenciados y con diferentes intereses; uno es el gobierno nacional, quien a través del subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, precisó que la construcción de la futura central en Lima comenzará entre fin de año y comienzos de 2018, cuya finalidad es el abastecimiento energético del país. Y para ello buscan la construcción con China. Para ello se prevé una inversión de US$ 6.000 millones, confirmó el funcionario. “La idea es llegar en el año 2025 a los 2500 MW de potencia instalada”, lo cual representa un “42% más” que lo que se produce desde la energía nuclear en la actualidad, especificó Gadano en declaraciones brindadas en Beijing, donde la comitiva oficial argentina se encuentra en una misión diplomática y de trabajo buscando nuevos inversiones.
    Los otros dos actores se encuentra en el “territorio”; uno es el intendente Osvaldo Cáffaro, quien más allá de las diferencias políticas mostradas con el gobierno nacional y provincial, critica el proyecto su lentitud en función de reactivar el empleo en la zona.
    Cabe aclarar que a la UOCRA local le habían prometido que el proyecto se iniciaría en el primer trimestre; luego le dijeron en el primer trimestre, antes de julio y como tercera promesa en el segundo semestre. Ahora Gadano la ubica a finales de este año o principios del 2018.
    “La lentitud de las obras atenta contra los 5 mil puestos de trabajo que participarán directa o indirectamente en la construcción. Sentimos una desaceleración muy fuerte en los trabajos de la central nuclear y creemos que frenar la obra atenta con estos 5 mil puestos de trabajos que hoy contábamos”, expresó el jefe comunal; quien consideró que “una parte de la inversión para las obras se debería destinar a un respaldo para Zárate y Lima en salud, Defensa Civil y un plan para estar tranquilos ante cualquier problemática”. Aquí es donde se vislumbra una disconformidad del propio intendente a la política de Responsabilidad Social Empresaria de Nucleoeléctrica Argentina. Y fue por este motivo que envió una comitiva local a Francia y España para interiorizarse de las articulaciones en Responsabilidad Social Empresaria y los planes de contingencia ante cualquier emergencia nuclear que persiguen otros distritos con centrales nucleares instaladas.
    Reclaman un referéndum a nivel nacional
    Otro actor importante en estos albores de la posible instalación de una nueva central nuclear, es el Movimiento Antinuclear Zárate- Campana, ya no Greenpeace u otra asociación ambientalista multinacional.
    Lo único que reclaman los integrantes de esta agrupación es una consulta a la población de Argentina, si es que quiere o no un Plan Nuclear Nacional; “de la misma forma que pedimos una consulta pública sobre otros proyectos que avanzaron desde el gobierno nacional, anterior y el actual, sin el aval de la población bajo el argumento del empleo y el progreso económico de una región. Así se avanzó con la extensión de la vida útil de la central de Embalse en Córdoba; la explotación minera de uranio en provincias como San Juan, La Rioja, Chubut y Mendoza, y el traslado de una planta de tratamiento de uranio enriquecido a Formosa. Y además queremos que el Plan Nuclear Argentino continuado por este gobierno detalle cuál será el tratamiento final de los residuos y el combustible usado”, expresó Paola, del Movimiento Antinuclear Zárate- Campana.
    “Y en este sentido interpelar a la propia población de Zárate y Lima, para que ellos decidan sobre si quieren o no otro reactor nuclear en esta zona. Y reiteramos el pedido, queremos que sea todo el país quien decida mediante un referéndum porque hoy será empleo o no sé que otro beneficio, entre comillas, pero el combustible nuclear usado quedará frente a las narices de nuevas generaciones en piletones de agua que hoy se guardan en dos grandes edificios que se pueden ver en el predio nuclear de Atucha 1 y 2. Además si todos los argentinos están de acuerdo en pagar eso con los fondos públicos”, agregó la integrante de la agrupación ambientalista local.
    Respecto a esto, Enrique Viale, abogado ambientalista, alertó sobre el escaso interés mostrado por la sociedad, la oposición y los medios en torno a un tema tan sensible: “Aterra la indiferencia social, y fundamentalmente mediática, sobre la construcción de dos centrales nucleares. El viaje a China de Macri es una verdadera pesadilla ambiental: les aprueba dos represas en Santa Cruz y firma por dos centrales nucleares cuando se trata de proyectos que deberían tener un amplio debate social previo. Sólo en Corea del Norte y en Argentina se los hace sin ningún debate social”, sentenció. “Por una central nuclear que dará energía – como mucho – por 30 años, tendremos que hacernos cargo de sus residuos por más de 10 mil años”, concluyó Viale, referente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA).