Un mal arbitraje tuvo Maximiliano Ramírez en la final que protagonizaron el sábado en Villa Fox, CADU y San Miguel, le faltó jerarquía para dirigir este encuentro.
Ramírez no tuvo autoridad el partido que se le fue de las manos, especialmente en el primer tiempo, hizo muy lento el desarrollo del juego, aunque no incidió en el resultado. Amonestó a ocho jugadores, tres de ellos fueron de CADU: Fernández, Laumann y Gómez; y cinco de San Miguel: Ferraris, C. Peralta, Páez, Ortíz y Ramos. Por su parte fue aceptable el desempeño de los asistentes Héctor Domínguez y Arnaldo Melgarejo.










