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Crean el “Fondo Rotatorio Alimentos de Zárate”

Desde el año 2016 que el Municipio estableció un vínculo más estrecho con el Ministerio de Agricultura, Ganaría y Pesca de la Nación en función reactivar programas de fomento productivo a nivel local.
Esta voluntad política llevó a que se celebre un convenio marco para el fomento de productores locales en el marco del Programa de Agricultura Urbana y Periurbana del Ministerio, ratificado mediante la Ordenanza 4469 del 2016.
Tras casi un año de gestiones y negociaciones finalmente el Municipio elevó al Concejo Deliberante otro proyecto de ordenanza para crear, en este sentido, un fondo destinado a productores agropecuarios locales, bajo el nombre “Fondo Rotatorio Alimentos Zárate”.
Según la propia ordenanza persigue el objetivo de “contribuir al desarrollo `sustentable´ de las producciones agrícolas periurbanas, en la búsqueda de lograr el abastecimiento de alimentos de consumo masivo al mercado interno, para garantizar la `soberanía y seguridad alimentaria´”, explica la ordenanza; de la misma manera confirma que la comisión local del INTA y el Ministerio y el Departamento de Desarrollo Agropecuario de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Municipalidad han evaluado la pertinencia de financiar con los fondos del convenio varios proyectos enmarcados en la modalidad de Fondos Rotatorios.
Finalmente la modalidad que se aplicará es la siguiente, el Ejecutivo creará un fondo en concepto de asistencia financiera a los pequeños productores agropecuarios del Partido de Zárate. Estos recursos se obtendrán de lo aportado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a la Municipalidad de Zárate en el marco del convenio, 500 mil pesos, y luego “abre la puerta” para que esta cifra sea aún mayor con aportes no reintegrables o subsidios concedidos al municipio de otros organismos.
Según estipula el artículo 4 de la ordenanza, se autoriza a la secretaría de Hacienda a generar una cuenta corriente específica en la sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires de nuestra ciudad a la cual se destinen los fondos a devolver por parte de los productores.
Los fondos de esta cuenta irán rotando, como su nombre lo indica, en función de financiar diferentes proyectos. Un productor se capitaliza y luego comienza a devolver el dinero para que otro productor continúe con otro proyecto. Y será la propia secretaría de Desarrollo Económico quien observará en cada caso el cumplimiento del beneficiario respecto de las cuotas del crédito.
Productores locales
Tanto el INTA como la secretaría de Desarrollo Económico vienen realizando diferentes relevamientos en función de tal proyecto que alcanzará a productores hortícolas, los dedicados a la fruticultura, granja, floricultura y lechería familiar.
Como planifican que los proyectos serán muchos y variados, se conformará una “Mesa de Acuerdo Territorial” con un representante del ministerio, otro de la municipalidad y un tercero del INTA local. Esta “mesa” elegirá los proyectos, los financiará con este fondo inicial de 500 mil pesos y hará un seguimiento aportando y solventando los recursos técnicos y humanos necesarios para la ejecución del convenio.
Soberanía y seguridad alimentaria
“Soberanía alimentaria implica tener una mirada muy amplia sobre el modo de producir, comercializar, distribuir y consumir los alimentos dentro de un determinado contexto histórico y político. La superación de estos problemas se vincula estrechamente con las nociones de soberanía económica y política, única manera de ser un país con democracia real y justicia social”, evalúa la Licenciada en Nutrición y coordinadora general de la cátedra de Soberanía Alimentaria de la UBA, Miryam Gorban.
“Si reflexionamos sobre las opiniones del Comité de Expertos de la FAO, agencia de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre, la situación estructural de nuestro país, en lo que hace a la producción y comercialización de alimentos, está caracterizada por la extranjerización y el acaparamiento de las tierras fértiles, la extensión de la frontera agropecuaria, la sobreexplotación de los suelos basados en el uso creciente y desmesurado de los llamados ´fertilizantes´ derivados del petróleo que acompaña a la siembra directa”, evalúa Gorban, una referente nacional e internacional en la materia.
Volviendo a la ordenanza y al proyecto, los magros fondos iniciales de asistencia a los productores locales y la falta de conciencia sobre los alcances de tales conceptos como “soberanía y seguridad alimentaria” y “desarrollo sustentable” hacen dudar de la propia sustentabilidad del proyecto en virtud de lo planteado por la propia agencia de la ONU, dejando en evidencia que las políticas públicas continúan persiguiendo un modelo extractivista y amparando el agronegocio.