A ningún vecino le interesa estar enemistado o en una situación conflictiva con otro vecino, y cuando una de las tantas razones que podrían derivar en tal situación es la basura; mejor dicho, la proliferación de un basural a escasos metros de la puerta de una vivienda, la problemática es aún mayor.
En enero la secretaría de Servicios Públicos municipal confirmó que la constante creación de basurales clandestinos es una de las mayores preocupaciones del área, ya que recibe muchos reclamos vecinales para limpiar distintos sectores de la ciudad, tanto de la periferia como del casco urbano. Y estas acciones no planificadas, también terminan siendo un gasto extra para el Municipio u ocupan el tiempo de los empleados públicos que podrán estar haciendo alguna otra tarea.
El problema es que la creación, proliferación y crecimiento de basurales clandestinos en la periferia de la ciudad ya es insostenible; con grandes focos en diferentes lugares.
Esto, a priori, obliga a realizar una relectura del servicio de recolección de residuos para ver en qué se puede mejorar; la disposición de contenedores de basura en lugares sin concesión; el control sobre algunas zonas ya “establecidas” como un lugar de deposición y un plan de erradicación y saneamiento de zona.
De hecho el mes pasado el Concejo Deliberante aprobó la Resolución 3098 para solicitarle que instrumenten se “todas las acciones de Gobierno tendientes a erradicar los basurales a cielo abierto, ya sea la extracción de residuos, saneamiento de la zona, si fuera necesaria la remoción de tierras, la nivelación de terrenos y la plantación de árboles”. Asimismo los ediles pedían que se comience una campaña de concientización para que los vecinos tomen conciencia y dejen de realizar estas prácticas que terminan afectando a muchos otros frentistas.
Donde termina la ciudad, hay basura
Donde antes era una vereda de pasto, ahora hay más de cien bolsas de consorcio, quizás mañana sean veinte más sobre calle Tala. Lo que antes era una bicisenda hoy es prácticamente una vía de ingreso para que cualquier vecino arroje allí, sin miramiento ni conciencia, su basura o la de su negocio.
Particularmente sucede algo excepcional en Villa Angus y parte de barrio Reysol, ya que el trazado urbano de Zárate termina en Pasaje Tala, y como si se tratase del aprovechamiento de un límite geográfico; ya en el otro cordón de esta calle de Villa Angus hay basura; mejor dicho, se está generando un basural clandestino al costado del Campo de Deportes municipal (ex Club Lanxess).
De la otra mano de Tala, hacia el río, sucede lo propio. En la continuidad de Félix Pagola hacia Terminal Zárate el municipio había construido la primera bicisenda de la ciudad hace nueve años, hoy un largo cordón de basura, restos de madera y carcazas de electrodomésticos la acompañan casi hasta el frente de la Meteor.
Además hay un tercer foco en la esquina de este predio industrial abandonado sobre el camino del Parque Industrial.
Esta particular postal determina que alrededor de un predio municipal, en el margen mismo del trazado urbano de la ciudad, hay grandes basurales clandestinos que crecen diariamente y son vistos y advertidos por gran cantidad de vecinos y empleados del Parque Industrial y de los empleados del campo deportivo municipal.










