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  • El sindicato químico logró un acuerdo con Pampa Energy

    1/9/2018

    Las gestiones del Sindicato Químico finalmente llegaron a buen puerto en función de proteger las fuentes de trabajo de quince trabajadores despedidos el mes pasado y, en definitiva, de todo el plantel de Pampa Energy, planta ubicada al lado de Monsanto sobre la Ruta 6.
    Desde mediados de agosto que representantes de la empresa mantienen reuniones con directivos y delegados del sindicato químico en pos de solucionar un conflicto laboral originado en abril, cuando la firma presentó un Plan Preventivo de Crisis con la premisa de reducir el plantel de trabajadores.
    Luego de la intervención del Ministerio de Trabajo a los fines de mediar entre ambas partes, el sindicato químico confirmó que se han firmado los acuerdos alcanzados con la empresa y el propio ministerio de Trabajo ya los rubricó.
    Delegados químicos adelantaron que acordaron con la empresa la reincorporación de los quince trabajadores despedidos y el respeto del convenio colectivo laboral en relación a las multitareas que buscaba imponer la firma. A cambio de ello, aceptaron negociar dos sumas salariales adicionales generales.
    “Esto fue gracias a la lucha, al acampe, a la unión y la convicción propia de los trabajadores de la empresa abocados a proteger las fuentes de trabajo, las condiciones laborales alcanzas y la reincorporación de los quince trabajadores despedidos”, subrayaron desde el sindicato químico local.
    Actualmente la planta está en una parada técnica de mantenimiento y estiman que los primeros días de la semana que viene comenzará a producir, luego del reingreso de los quince trabajadores despedidos.

    EL CONFLICTO
    En el mes de abril, la empresa presentó un Procedimiento Preventivo de Crisis en el marco de las intenciones de cerrar una de las dos plantas productivas instaladas a pocos metros de la Ruta 6 en Zárate, donde trabajaban alrededor de 22 operarios. Al desatarse el conflicto, a través de las reuniones entre el gremio químico y el directorio de la empresa, se decidió abrir un retiro voluntario, al cual accedieron 20 trabajadores. A pesar de esto, días después la empresa efectivizó 15 nuevos despidos, lo que derivó en medidas de acción directa por parte de los trabajadores, quienes ya llevan más de un mes de paro. Al presentar el Procedimiento Preventivo de Crisis, la empresa también pidió ejecutar una baja salarial del 40 por ciento, despidos y la implementación de la multiplicidad de tareas para los trabajadores que permanecieran en actividad.
    Asimismo, según comentaron los trabajadores apostados en las puertas de la planta, la empresa presionó al gremio para que los operarios acepten las condiciones que violan el Convenio Colectivo de Trabajo, o de lo contrario, se producirían más despidos.
    Ante este escenario, los trabajadores dieron inicio a un acampe frente a la fábrica y al cese de actividades.
    Desde fines de julio el personal ingresaba a la planta pero sin llevar a cabo ninguna actividad productiva en solidaridad con los despedidos y reclamando por su reincorporación, turnándose para que el plantel que salía de sus puestos se quede unas horas en el acampe y generar una rotación con el fin de mantener el reclamo.
    A la par se sucedieron varias audiencias, agotando también las instancias administrativas, y en el último encuentro del pasado 17 de agosto se alcanzó un acuerdo de palabra que en las últimas horas fue rubricado por el ministerio de Trabajo.

    La lucha de los trabajadores finalmente dió resultados.