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  • Cuando en Zárate se festejó hace dos años la canonización de la Madre Teresa de Calcuta

    5/9/2018

    Hace dos años, el papa Francisco encabezó en el Vaticano ante más de 100 mil personas la ceremonia de canonización de la beata Teresa de Calcuta. En Zárate, donde funciona el Hogar de la Paz y la Alegría fundado por la entonces Madre Teresa se centralizó la ceremonia en el país, donde se siguió el proceso de la canonización en Roma.
    “¡Viva la Madre Teresa! ¡Viva Santa Teresa!”, se escuchaba por los altoparlantes: la voz rugió cuando se dijo “santa”. El Hogar fue una fiesta de alegría, cientos de fieles de nuestra ciudad y de otras comunidades donde las monjas hacen sus obras de caridad asistieron esa tarde. Los autos se acumulan a esta altura de la costanera de Zárate, donde una foto de la Madre Teresa de Calcuta que dice “Ruega por nosotros” dio la bienvenida al hogar de las Misioneras de la Caridad. Fue ella una de las personas que en 1979 recorrió este terreno y lo eligió como sede de la congregación que fundó en 1950. Aquí volvió en 1982, y aquí es permanente recordada como hace dos años, cuando en la fecha de su canonización, unas 500 personas la homenajearon, a través de una misa y espectáculos musicales y teatrales.
    Aquel 4 de septiembre el festejo fue al aire libre, y la lluvia que cayó durante algunos minutos no espantó a ningún fiel. “Llegó el agua bendita”, bromeó Pedro María Laxague, obispo de la diócesis de Zárate-Campana. Él estuvo a cargo de la misa, aunque lo acompañaron otros curas de la zona sobre el escenario armado para la ocasión y en las primeras filas de sillas. La única figura femenina siempre visible durante la misa fue una imagen de la Madre Teresa que llegó en camioneta y fue vitoreada con bocinas y aplausos. Las misioneras del hogar escucharon la ceremonia desde las últimas filas, en silencio y por momentos muy conmovidas.
    “La Madre Teresa descubrió que el camino de la misericordia era una forma de hacer que Dios estuviera contento, así que se acercó al que estaba en problemas”, dijo Laxague durante la misa, y agregó: “Ella fue algo muy grande en un envase chiquito”. Desde las sillas y ayudados por un folleto, varios cantaban: “Vive como ella vivió, ama como ella amó, dale una sonrisa a Jesús como Madre Teresa”. Sólo después de la misa –incluso después de que medio millar de personas le cantara el feliz cumpleaños a Laxague– habló una de las misioneras, que se presentó como Hermana Damiana que nació en el territorio que hoy es Eslovaquia: “Nuestra Madre dijo que, en caso de ser santa, estaría ausente en el cielo para iluminar aquí, hoy es un día de celebración”.
    Se oyeron varios testimonios de personas que conocieron en Zárate a la Madre Teresa en sus dos visitas a la ciudad.
    Casi dos horas después de que hubiera empezado la misa y mientras las voluntarias repartían torta, un grupo de nenas y nenes bailó sobre el escenario. “Cuando un cristiano baila, baila, baila, baila”, decían los chicos, y se persignaban durante la coreografía. Pese a que el frío y la noche se hacían sentir en Zárate, el público que quedaba acompañaba con aplausos y coros.

    La celebración de la cononización en el Hogar.