En reiteradas oportunidades, desde este medio se informó sobre la situación que atraviesan los vecinos de la zona rural, ante las acciones llevadas a cabo por distintas personas que concurren a verter sus residuos al costado de los caminos.
Las acciones llevadas a cabo por grupos de voluntarios como Zárate Recicla, sumado a otras intervenciones programadas por la Municipalidad, permitieron erradicar distintos focos de contaminación y microbasurales, originados por el descarte de residuos que distintos vecinos realizan en zonas no permitidas.
Es importante remarcar, no sólo el impacto medioambiental negativo que genera la disposición inadecuada de la basura, sino las consecuencias que eso genera para quienes viven en las inmediaciones de los microbasurales.
Zonas como el cruce de Pellegrini y Ruta 9, presentan un importante grado de contaminación, dada la cantidad de residuos que año a año los vecinos arrojan en el lugar desmesuradamente; además del daño que esto provoca a la vegetación, el suelo y la fauna, también se destacan las consecuencias indirectas que derivan de estas acciones, que tienen que ver con los riesgos sanitarios dada la gran presencia de roedores e insectos, que terminan afectando a la población cercana.
La ex ruta 31 que conduce a Paraje Camino Viejo, en la zona oeste de la ciudad, no escapa a esta problemática, que se configura como un reclamo constante de los vecinos del lugar. Quienes residen en la zona, se resisten a acostumbrar la vista a lo que ofrece el paisaje: Animales muertos, bolsas de basura, plásticos, electrodomésticos rotos, automóviles incendiados. Todo material de descarte de vecinos que, como ya han podido comprobar en otras oportunidades, llegan al lugar en sus vehículos y depositan allí sus residuos.
Recientemente, en el tramo comprendido entre la colectora de Ruta 9 y el vecindario, se produjo otro desagradable hallazgo. Grandes bolsas con una importante cantidad pañales utilizados -presuntamente de adultos- aparecieron depositadas sobre la ex ruta 31, lo que representa no sólo un perjuicio sanitario para los vecinos, ya que este tipo de elementos deben disponerse de manera adecuada, sino que genera contaminación, dado que el material con el que se elaboran los pañales, tarda cerca de 500 años en degradarse.











