Desde hace tiempo, circular por calle Paso al 1600 representa una verdadera travesía; allí, la capa asfáltica presenta un importante deterioro que, sumado a la falta de mantenimiento, deriva en serias complicaciones para los vecinos.
Los automovilistas deben reducir casi a un digito la velocidad para cruzar por los grandes baches que presenta el pavimento; los más vulnerables, son quienes se movilizan en motocicletas o bicicletas que, ante la irregularidad que presenta el suelo, corren el riesgo de perder el equilibrio y sufrir un accidentes.
Del mismo modo, durante los días de lluvia el peligro se acrecienta, puesto que, dada la presencia de agua, resulta complicado distinguir la profundidad del pozo y más de uno suele llevarse una sorpresa.
El malestar de los vecinos, radica en que lo que comenzó como una pequeña rotura, con el paso del tiempo y ante la falta de una intervención, terminó ocupando la totalidad del ancho de la calle.










